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Imagen: Afp

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La recuperación de los motores del Apolo 11, protagonista de la proeza
de la NASA que permitió que el hombre pusiera por primera vez su pié
sobre la superficie lunar, parece ser una realidad, según vienen
indicado diversas fuentes de todo el mundo.
Depositados en el fondo del Océano Atlántico, a más de 4.000 metros de
profundidad, los motores del legendario Apolo 11, que trasladó al
astronauta Neil Amstrong y su equipo a la superficie de la Luna, han
sido recuperados, tras casi medio siglo de su hundimiento.
La autoría del rescate se debe al multimillonario norteamericano Jeff
Bezos, fundador de Amazon, tras una planificación exhaustiva, con fondos
propios, y empleando un sonar de alta potencia en las coordenadas del
impacto de la cápsula sobre el mar cuando los astronautas fueron
rescatados por la Marina de los EEUU tras su regreso.
"Hemos encontramos una joya submarina, una increíble escultura
ajardinada de los motores F-1 retorcidos que cuentan la historia de un
final intenso y violento, que sirve como testamento al programa Apolo",
indicó Jeff a la Agencia Afp en Washington.
Aunque muy afectados por la corrosión, una vez saneados y protegidos con
agentes anticorrosivos, los motores serán expuestos por la NASA (su
propietario legítimo), en el Museo del Espacio de Washington.
Curiosamente, estos motores hubieran tenido una corrosión muy superior
si hubiesen estado flotando sobre la superficie del mar, que
sumergiéndose en el fondo marino, debido al efecto oxidación/reducción
(REDOX) que produce el oxigeno del aire combinado con cambios térmicos
ambientales, lluvia, variaciones climáticas
(secado/condensación/salpicaduras y radiaciones solares), según se
demuestra en el laboratorio con las cámaras de ensayos de corrosión
alternativa acelerada por climas cambiantes y niebla salina, que se
emplean para investigar estos procesos.
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