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Definimos como corrosión inducida por petróleo, al efecto corrosivo que
ejercen sobre los materiales metálicos, los subproductos derivados del
uso de los combustibles fósiles procedentes del petróleo, los cuales, en
presencia de humedad generan ambientes químicamente activos altamente
corrosivos.
La evaluación de la resistencia a la corrosión de los derivados
petrolíferos se lleva a cabo con las cámaras de ensayos de laboratorio,
de los cuales podemos citar las pruebas de laboratorio, las cuales
permiten determinar el grado de resistencia de los materiales frente a
la corrosividad de las atmósferas gaseosas; industriales o urbanas, y de
humedad condensada, conforme a los siguientes estándares:
a) Ensayos humidostáticos a temperatura controlada y con humedad
saturada, según norma DIN 50.017 (y sus equivalentes).
b) Ensayos de corrosión mediante gas sulfuroso a temperatura controlada
y con humedad saturada, según norma DIN 50.018 (y sus equivalentes).
c) Ensayo de niebla salina: Pruebas de niebla neutra o ácida para la
simulación de dichas atmósferas químicamente activas.
En definitiva, el ensayo consiste en crear atmósferas artificiales
normalizadas, formadas por composiciones gaseosas predeterminadas bajo
condiciones climáticas concretas, y someter los especímenes a dichos
ambientes simulados, mediante el uso de cámaras de niebla salina
universales.
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