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Como es sabido, las estructuras de hormigón armado expuestas al ambiente
marino, sufren importantes deterioros como consecuencia de la corrosión
de las armaduras de acero empleadas como refuerzo, especialmente tras
los ciclos de mojado y secado.
Si bien la mejor alternativa para proteger las estructuras del hormigón
armado contra la corrosión es la protección catódica, su uso debe ser
controlado minuciosamente, ya que la absorción de hidrógeno tiene como
consecuencia la debilitación estructural conocida como “fragilización
por hidrógeno”.
En efecto, debido a que el pH en la interface acero/hormigón tiene un
valor aproximado de 12 y el potencial de REDOX del hidrógeno a este pH
es de aproximadamente 1V, es posible que el pH disminuya debido a la
presencia de cloruros o por procesos de carbonatación, cuestión que
puede conllevar a la formación de diferencias de potencial
electroquímico derivados de un incremento de la concentración de
hidrógeno y la consecuente afectación de la vulnerabilidad del acero
frente a la corrosión.
Por ello resulta muy importante determinar la concentración de hidrógeno
disuelto como una función de los potenciales catódicos aplicados que se
pueden encontrar en el acero de refuerzo si se usa la protección
catódica contra la corrosión.
A este respecto, podemos decir que el control del pH puede jugar un
papel muy importante para regular la concentración de hidrógeno y en el
fenómeno de la corrosión.
Estos ensayos se realizan con cámaras universales de niebla salina
adaptadas para cumplir todo tipo de normas nacionales e internacionales
en vigor, tales como las ASTM- B 117, UNE- EN ISO 9227, DIN 50021, DIN
53167, DIN 50907, DIN 50017 y ISO 6270-2, etc., las cuales se pueden
aplicar a todo tipo de materiales expuestos a ambientes corrosivos, como
es el caso de la construcción, industria aeronáutica, naval, de
automoción, etc. Todo ello considerado imprescindible para dar respuesta
al requerimiento de selección de los materiales más apropiados para cada
aplicación.
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