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El aluminio, junto con la mayoría de sus aleaciones, es un metal
altamente apreciado por sus características físicas y químicas: es fácil
de mecanizar, su baja densidad le hace muy ligero, es bastante
resistente a las inclemencias ambientales, etc., y admite una gran
diversidad de tipos de recubrimientos, incluidos los anodizados.
Por ello, sus aplicaciones son múltiples: aleaciones ligeras para
construcciones aeronáuticas, carpintería de aluminio para la
edificación, náutica deportiva, etc., etc.
De todas las aplicaciones existentes, las que requieren una mayor
atención desde el punto de vista del control de calidad, son la
edificación y la náutica, debido a su permanente exposición a la
intemperie.
En la náutica deportiva el material está en constante contacto con el
ambiente salino del mar, salpicaduras, inmersiones alternativas, etc.,
etc. y en la construcción los edificios pueden estar situados próximos
al mar, en núcleos urbanos, o zonas industriales.
A su vez, el aluminio puede ser tratado electroquímicamente, se le puede
dotar de diversos recubrimientos (lacados, etc.), puede ser afectado por
el contacto con otros metales, estar sometido a esfuerzos mecánicos,
etc., etc.
Por todo lo anteriormente dicho, centrándonos en la resistencia a la
corrosión, y sin entrar a considerar la diversidad de normativa
existente aplicable a los ensayos de control de calidad, podemos decir
que los ensayos más comunes son los siguientes:
- Corrosión por niebla salina neutra (NSS).
- Corrosión por niebla ácida (AASS).
- Corrosión por niebla salina cuproacética (CASS).
- Corrosión bajo tensión mecánica.
- Corrosión galvánica (flujo electroquímico entre metales diferentes).
- Corrosión por inmersión cíclica mediante baños de soluciones activas.
- Acción corrosiva de la humedad mediante cámara de difusores (INTA).
Estos ensayos se realizan con cámaras universales adaptadas para cumplir
todo tipo de normas nacionales e internacionales en vigor, tales como
las ASTM- B 117, UNE- EN ISO 9227, DIN 50021, DIN 53167, DIN 50907, DIN
50017 y ISO 6270-2, etc., las cuales se pueden aplicar a todo tipo de
materiales expuestos a ambientes corrosivos, como es el caso de la
construcción, industria aeronáutica, naval, de automoción, etc. Todo
ello considerado imprescindible para dar respuesta al requerimiento de
selección de los materiales más apropiados para cada aplicación.
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