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Los últimos avances en tecnología anticorrosiva han dado como fruto el
desarrollo de un recubrimiento anticorrosivo que reduce la velocidad de
corrosión en los metales bajo la capa de pintura. Además, el
recubrimiento no necesita catalizador, como en la mayoría de los
tratamientos de protección superficial.
El producto ha sido obtenido encapsulando el compuesto Hexametilen
Diisocianato (HDI) en el interior de los polímeros, para formar
microcápsulas, las cuales se mezclan con las resinas epóxicas y se
aplican sobre el acero.
Cuando dicha superficie está rayada, las micro-cápsulas rompen y liberan
HDI que también pueden reducir la velocidad de corrosión cuando
reaccionan con el agua que se ha difundido en el recubrimiento.
El revestimiento anticorrosivo es rentable debido a que los productos
químicos ya están integrados y se depositan en las áreas expuestas casi
de inmediato. Su más importante aplicación se centra en el sector
náutico, el cual sufre altos cotos por daños por corrosión.
Para determinar el grado de resistencia a la corrosión de los metales,
es necesario emplear criterios de ensayo unificados internacionalmente,
no solo con el fin de intercomparar datos y evaluar extrapolaciones
entre los resultados obtenidos en el laboratorio y la exposición a la
intemperie, sino también para poder documentar ante terceros, bajo
baremos medibles, la calidad de los productos.
Para ello es necesario hacer uso de procedimientos de evaluación
aplicables universalmente y amparados por las normativas prescritas por
los organismos certificadores de cada país, como es el caso de la norma
española UNE-EN ISO 9227 y todas sus equivalentes adoptadas
internacionalmente.
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