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Para evaluar el grado de resistencia a la corrosión de los
recubrimientos se emplean diversos procedimientos, entre los cuales
podemos citar las cámaras de simulación ambiental acelerada y las
técnicas electroquímicas, o combinaciones de ellas.
La Técnica Electroquímica Cíclica Acelerada (TECA), basada en el uso de
la Espectroscopía de Impedancia Electroquímica (EIE), es una técnica
instrumental empleada en la evaluación de recubrimientos.
Al tratarse de una técnica no destructiva, puede utilizarse para
investigar los cambios producidos en las probetas como consecuencia de
su exposición ambiental, permitiendo determinar en 24 horas la
protección anticorrosiva de un recubrimiento, mediante la consecución de
las siguientes etapas:
Etapa 1
Ciclo de prueba formado por: EIE para fijar el punto de partida.
Polarización catódica. Relajación del potencial. Nuevo ensayo EIE para
evaluar la degradación del recubrimiento durante la polarización.
Registro de la caída de potencial.
Se repite el ciclo seis veces.
Etapa 2
Los parámetros electroquímicos obtenidos, se trasladan a los del
circuito equivalente típico utilizado.
Etapa 3
Los parámetros del circuito equivalente, se correlacionan con las
propiedades y características del recubrimiento: Degradación por aumento
de porosidad, absorción de agua, corrosión en la interfase,
deslaminación y degradación general apreciada.
Paralelamente, para ensayar los procesos corrosivos de forma acelerada,
se emplean las cámaras de niebla salina.
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