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Un informe elaborado por la auditora Giahsa en el edificio de
decantación primaria de la desalinizadora de Matalascañas, aprecia "un
avanzado estado de degradación". Y apunta que "los daños en la
estructura de hormigón se deben tanto a la falta de mantenimiento
preventivo como a la falta de funcionamiento del sistema de extracción
de gases y olores, que habría contribuido bastante a evitar los daños
por corrosión y oxidación, mejorando las condiciones ambientales de la
instalación".
El hecho de que la compañía petrolera Repsol haya estado vertiendo miles
de metros cúbicos de agua con una alta conductividad (salina) a la
instalación playera no ha hecho más que acelerar el proceso de
degradación en curso, además de provocar graves daños en la red de
alcantarillado. Estos residuos proceden de la explotación de los pozos
de gas del proyecto Poseidón, que al agotarse añaden agua en su proceso
de tratamiento.
Giahsa recuerda que las instalaciones costeras de depuración necesitan
un programa de mantenimiento acorde con su ubicación, en un ambiente
marino, y subraya que "simplemente con haber mantenido en funcionamiento
el sistema de extracción de gases y realizar tratamientos superficiales
de pintura las instalaciones podrían haberse mantenido en perfecto
estado de conservación y funcionamiento".
Para determinar la resistencia a la corrosión de los metales cuando
estos están sometidos a la acción corrosiva de la humedad y el ambiente
marino, se emplean las cámaras de ensayos de niebla salina.
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