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Según una reciente tesis doctoral realizada por el ingeniero Ricardo
Losada, el níquel aumenta la resistencia a la corrosión del hormigón
armado expuesto a la acción corrosiva del ambiente marino. Es una de las
conclusiones a las que ha llegado el investigador, que estudió la forma
de frenar este tipo de deterioro con el fin de prologar la vida útil de
las edificaciones.
Losada defiende los beneficios de emplear este elemento químico para
aumentar la resistencia a la corrosión responsable de la degradación de
las estructuras.
El trabajo, realizado en la Escuela de Ingeniería Industrial de la
Universidad de Vigo, señala que el níquel se puede aplicar de diversas
formas: como recubrimientos sobre el hormigón, niquelado de las
armaduras de acero corrugado, adición de inhibidores de corrosión al
cemento, y empleo de armaduras inoxidables.
En realidad, lo novedoso no es, ni el niquelado de las armaduras, ni la
utilización de armaduras inoxidables, cuestión ya repetitivamente
considerada desde hace largo tiempo y rechazada por sus elevados costes,
sino más bien la adición de compuestos de níquel al hormigón armado o al
cemento como inhibidor de la corrosión. Será necesario realizar estudios
profundos, comparación con otras alternativas y cálculos de costes
exhaustivos, para poder evaluar la rentabilidad como uso masivo en la
práctica.
Para evaluar la resistencia a la corrosión de los materiales, se emplean
las cámaras de ensayos acelerados por niebla salina.
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