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Imagen: Fuego en Crevron
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La corrosión no se reduce a un simple problema de costes de
mantenimiento: revisiones, saneamiento de instalaciones, aplicación de
revestimientos, reposición de piezas desgastadas, etc., sino que todas
estas operaciones, cuando no se puede alcanzar al 100% de seguridad,
pueden ser las causas de graves problemas, tales como, electrocución,
cortocircuitos, destrucción de maquinaria sofisticada, averías de
mecanismos y equipos electrónicos, interrupción de suministros,
desprendimientos, desplome de estructuras, incendios, etc., como es el
caso del incendio desencadenado en la refinería Chevron de Richmond
(USA).
Según ha publicado el diario San Francisco Chronicle
(http://bit.ly/OzFQcu), el incendio propagado en la refinería ha sido
vinculado a un antiguo problema de corrosión existente y que ya había
dado problemas semejantes en octubre de 2011.
De acuerdo con documentos de revisión estatal obtenidos por The
Chronicle, una inspectora de la división de Seguridad y Salud de
California (Cal/OSHA), que investigó el incendio de 2011 y que fue más
pequeño, documentó denuncias de dos trabajadores sobre el problema de
corrosión en la refinería.
El incendio de 2011 ocurrió durante una suspensión programada de labores
por mantenimiento y se pudo extinguir a tiempo, afortunadamente.
"Teníamos miedo de que algo se filtrara por entre las grietas abiertas",
dijo un trabajador a la inspectora de seguridad de Cal/OSHA, Carla
Fritz, quien acudió a la planta para investigar el incendio en noviembre
pasado.
"Estamos preocupados por el aumento de la corrosión. Aumentamos las
temperaturas y aumentamos las tasas, y eso tiene una carga sobre el
equipo", dijo el trabajador, quien fue identificado en las notas de
Fritz como operador jefe de la planta de aceite lubricante, el empleado
de más antigüedad de un equipo de 20 miembros.
El gobierno de California se abstuvo de demandar a la petrolera "porque
el problema alegado y su peligro potencial ya habían sido identificados
y corregidos".
El no haber considerado suficientemente la advertencia, ha tenido
finalmente consecuencias desastrosas.
Lo preceptivo es realizar ensayos de los materiales empleados en todo
tipo de infraestructuras e instalaciones.
La velocidad de corrosión y la resistencia de los aceros se puede
evaluar, a escala de laboratorio con las cámaras de ensayos acelerados.
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