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La investigación de los mecanismos que intervienen en la resistencia de
las edificaciones frente a la acción de la intemperie, son de vital
importancia para evaluar la seguridad remanente de las mismas,
especialmente en los casos de corrosión de los forjados más habituales
en los edificios de viviendas: los forjados unidireccionales de nervios
de hormigón armado y de viguetas prefabricadas con los cantos más
habituales.
La evaluación de la seguridad remanente se realiza mediante el análisis
del edificio completo, con cada una de las armaduras activas y pasivas
en su posición real y con la aparición de cada uno de los elementos
estructurales y constructivos.
El análisis de todo el rango de carga hasta el colapso se realiza
mediante unos pasos de carga que tienen en cuenta el proceso de entrada
en carga real: las concargas, la carga de servicio, la corrosión, y la
carga hasta el fallo. Los modelos contemplan la no linealidad geométrica
y de los materiales, con el aplastamiento y la fisuración del hormigón y
la plastificación del acero.
No obstante, y debido a que no se dispone de ensayos experimentales en
edificios completos, lo preceptivo es realizar ensayos de laboratorio.
Para ello se realizan simulaciones sobre diferentes elementos simples
de hormigón armado y pretensado con armadura sana y corroída sometidos a
distintas solicitaciones, obteniendo gran concordancia con la realidad.
Los resultados se extraen de un modelo de edificio que recoge las luces
habituales en edificios de viviendas.
En los casos de existir hasta 3 nervios contiguos con corrosión
completa, el forjado prácticamente no deforma y puede mantenerse en uso,
y en los casos de tener corroído el armado inferior de todos los nervios
de un forjado todavía se mantiene en pié, manteniendo cierta capacidad
portante.
Dentro de los casos de forjados unidireccionales con corrosión severa
del armado inferior, los ejecutados con viguetas prefabricadas poseen
mayor capacidad de carga remanente que los armados. Esto es debido a que
los nervios armados in situ no poseen más armadura longitudinal a
positivos, y los nervios pretensados sí, ya que contienen más capas de
torzales pretensados que no están corroídos y permiten equilibrar la
sección.
No obstante todo lo anterior, aunque los resultados obtenidos son
acordes con los casos reales, es conveniente realizar un seguimiento, un
mantenimiento o una reparación de la patología, dependiendo del estado
de deterioro, que garantice la seguridad de uso del edificio.
Para estudiar a escala de laboratorio la resistencia a la corrosión de
las estructuras de acero de refuerzo, se emplean las cámaras de niebla
salina de laboratorio, capaces de reproducir la acción de todas aquellas
circunstancias ambientales, que por su composición químicamente activa,
son susceptibles de producir corrosión en cualquiera de sus modalidades:
Acción corrosiva de la humedad por lluvia y condensación, corrosión por
niebla salina marina, corrosión sulfúrica por contaminación urbana y
corrosión por carbonatación derivada de las altas concentraciones de CO2
en la atmósfera.
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