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Definimos como materiales compuestos, o composites, a aquellos
materiales que se forman por la unión de dos o más materiales para
conseguir la combinación de propiedades que no es posible obtener en los
materiales originales, relacionadas con aspectos tales como: rigidez,
resistencia, peso, rendimiento a alta temperatura, resistencia a la
corrosión, estabilidad a la intemperie, dureza, aislamiento,
conductividad, etc.
Sus características esenciales son:
- Pueden poseer varias fases químicamente distintas, completamente
insolubles entre sí y separadas por una interfase.
- Sus propiedades físicas son superiores a la simple suma de las
propiedades de sus componentes separados (sinergia). Un buen ejemplo es
la fibra de carbono.
No se consideran materiales compuestos a las aleaciones metálicas, en
las que mediante un tratamiento térmico se transforman los componentes.
Estos materiales nacen de la necesidad de obtener una suma de
propiedades tales como las de la cerámica, los plásticos y los metales.
Por ejemplo en la industria del transporte son necesarios materiales
ligeros, rígidos, resistentes al impacto y que resistan bien la
corrosión y el desgaste, propiedades éstas que rara vez se dan juntas.
La creciente utilización de los materiales compuestos ha logrado en
estos últimos años la concreción de numerosos proyectos de
investigación, tanto desde el punto de vista estructural y estético como
a nivel económico.
Uno de los aspectos de los materiales compuestos que más preocupa a los
usuarios es su comportamiento frente a agentes externos, sobre todo en
comparación con los materiales tradicionales.
Dependiendo de la composición de los materiales compuestos, cuando son
expuestos a determinadas condiciones ambientales, pueden producirse
procesos de deterioro prematuro, causados por el oxígeno, la exposición
al aire húmedo, los cambios térmicos, la contaminación atmosférica, las
radiaciones solares, etc., que redundan en los correspondientes procesos
de envejecimiento.
Este deterioro se traduce en variaciones de las características físicas,
fatiga, rotura prematura, variaciones dimensionales, deformaciones,
cambios de color y aspecto, etc.
Para evaluar los aspectos vitales en el tiempo, es necesario llevar a
cabo ensayos que evalúen la influencia de los efectos ambientales sobre
el material compuesto, así como su comportamiento frente sustancias
químicamente activas.
Estos ensayos se realizan con cámaras climáticas de laboratorio capaces
de simular condiciones ambientales naturales o artificiales, con
variables tales como: Frío, calor, humedad, radiaciones solares
selectivas, lluvia, contaminación, ozono, niebla salina y presencia de
sustancias químicas de origen tanto orgánico como inorgánico.
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