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Imagen: Daño permanente que la fuerte tormenta geomagnética del 13 de
marzo de 1989 ocasionó al transformador GSU de la Planta Nuclear Salem
de Nueva Jersey (Salem New Jersey Nuclear Plant). Crédito de las
fotografías: PSE&G

Imagen: Un estudio financiado por la NASA y llevado a cabo por la
Academia Nacional de Ciencias expone las consecuencias económicas de las
severas condiciones del tiempo en el espacio
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En 1958, la Asamblea General de la ONU, reconociendo el interés común de
la humanidad por extender el uso pacífico del espacio exterior, y
deseando evitar que se propaguen las rivalidades URS/USA (guerra fría),
estableció el Comité para el Uso Pacífico del Espacio Exterior (COPUOS),
que se convirtió en un foro para el desarrollo de leyes y tratados que
rigen las actividades relacionadas con el espacio. Además, preparó el
camino para la cooperación internacional sobre problemas que ninguna
nación podría manejar de manera aislada.
A medida que pasaron los años, la cantidad de miembros del COPUOS
aumentó de 18 a 74 naciones, mientras que los temas como los residuos
espaciales, los asteroides cercanos a la Tierra, el manejo de las
catástrofes desde el espacio y la navegación global se agregaron a la
agenda cotidiana del comité. En cada encuentro anual que se lleva a cabo
en Viena, los miembros del COPUOS deliberan sobre estos temas, los
cuales presentan ciertos desafíos y peligros clave para todo el
planeta.
Este año, hay un nuevo tema en la agenda: las condiciones del tiempo en
el espacio (el clima espacial).
"Este es un significativo avance", dice Lika Guhathakurta, de las
oficinas centrales de la NASA, en Washington. "Al agregar las
condiciones del tiempo en el espacio a la agenda cotidiana del Subcomité
de Ciencia y Técnica, del COPUOS, la ONU está reconociendo la actividad
solar como una preocupación equivalente a la vinculada con los residuos
en órbita y con los asteroides que pasan cerca de nuestro planeta".
El clima espacial es el equivalente en el espacio exterior al clima de
la Tierra. En vez de tener viento, lluvia y nieve, sin embargo, el
espacio tiene tormentas de radiación, viento solar, llamaradas y
eyecciones de masa coronal. El origen de estas condiciones del tiempo en
el espacio es el Sol y, a pesar de que las tormentas solares se producen
a casi 150 millones de kilómetros (93 millones de millas) de distancia
de la Tierra, se pueden hacer sentir en nuestro planeta.
"Las fuertes tormentas solares pueden hacer que nos quedemos sin energía
y también pueden inhabilitar satélites y hacer confundir a los GPS",
afirma Guhathakurta. "Se trata de un problema global que empeora debido
a que cada vez más, en todo el mundo, dependemos de tecnologías
electrónicas sensibles".
Los miembros del Subcomité de Ciencia y Técnica recibieron información
sobre algunos de los posibles problemas económicos vinculados con las
condiciones del tiempo en el espacio. Por ejemplo, la extracción moderna
de petróleo y de gas con frecuencia implica llevar a cabo una
perforación direccional destinada a aprovechar reservas de petróleo y de
gas en las profundidades de la Tierra. Esta técnica de perforación
depende de la colocación precisa utilizando sistemas de navegación
global. No obstante, los cabezales de los taladros podrían perforar los
sitios incorrectos si el Sol interfiere con la recepción del GPS. Las
partículas energéticas solares, en los polos magnéticos, pueden forzar
el proceso de re-enrutamiento de los vuelos internacionales, produciendo
como consecuencia demoras y aumento en el consumo de combustible. Las
corrientes inducidas en el suelo, generadas por tormentas magnéticas,
pueden dañar transformadores e incrementar la corrosión en tuberías
vitales de energía.
"Las condiciones del tiempo en el espacio constituyen un significativo
peligro natural que requiere que estemos preparados globalmente", señala
el profesor Hans Haubold, de la Oficina de la ONU para Asuntos del
Espacio Exterior. "Este nuevo tema en la agenda vincula a la ciencia
espacial con la tecnología espacial para el beneficio de toda la
humanidad".
Un problema clave que la ONU puede ayudar a resolver es la brecha (las
muchas brechas, en realidad) en la cobertura de tormentas en nuestro
planeta. Cuando una tormenta solar pasa por la Tierra, las ondas de
ionización se propagan a través de la parte superior de la atmósfera de
la Tierra, las corrientes eléctricas fluyen a través de la capa de la
superficie del suelo y el campo magnético de todo el planeta comienza a
sacudirse.
"Estos son fenómenos globales", señala Guhathakurta, "de modo que
tenemos que poder monitorizarlos a todos alrededor del mundo".
Los países industrializados tienden a tener abundancia de estaciones de
monitorización. Ellos pueden hacer un seguimiento del magnetismo local,
así como de las corrientes en el suelo y de la ionización y pueden
proporcionar datos a los investigadores. Los países en desarrollo son
los que albergan las brechas, particularmente en las latitudes bajas,
alrededor del ecuador magnético de la Tierra. Con la asistencia de la
ONU, los investigadores probablemente puedan extender las redes de
sensores hasta las regiones donde alguna vez esto fue políticamente
inviable.
Las condiciones del tiempo en el espacio podrían desempeñar un papel
importante en el clima de la Tierra también. Por ejemplo, el mínimo de
Maunder, el cual es un período de 70 años prácticamente desprovisto de
manchas solares, que tuvo lugar hacia fines del siglo XVII y comienzos
del siglo XVIII, coincidió con inviernos prolongados, y muy fríos, en el
hemisferio norte. Los investigadores están cada vez más convencidos de
que las variaciones en la actividad solar poseen efectos regionales
sobre el clima y las condiciones del tiempo, que no se relacionan con
las fronteras nacionales y, en consecuencia, únicamente pueden ser
estudiadas en minucioso detalle por grupos internacionales.
"El nuevo tema de carácter permanente en la agenda del Subcomité de
Ciencia y Técnica constituye una importante oportunidad para aprovechar
el esfuerzo de todos los miembros con el fin de asegurar acciones
globales coordinadas", comenta Terry Onsager, de la Administración
Nacional Oceánica y Atmosférica, de Estados Unidos.
Ahora que el clima espacial ha escalado su posición en la agenda del
COPUOS y ha logrado ocupar un lugar permanente en ella, todo dependerá
de las conversaciones periódicas que tengan lugar entre los diplomáticos
de la ONU, los científicos y los planificadores de emergencias. Esto es
importante porque, mientras que el espacio ya no está tan disponible,
también es verdad que en el reino del clima espacial prácticamente
cualquier cosa puede suceder.
A escala de laboratorio es posible simular diversos tipos de climas
mediante el uso de cámaras climáticas.
Fuente: NASA
www.ciencia.nasa.gov
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