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El pasado dos de noviembre, el satélite SMOS de la Agencia Espacial
Europea (ESA), cuya función es estudiar la humedad de los suelos y la
salinidad de los océanos, superaba su supuesto límite de vida,
establecido en tres años. Gracias a sus magníficas condiciones técnicas
continuará operando y proporcionando valiosa información a la comunidad
científica.
Lanzado el 2 de noviembre de 2009 desde Plesetsk, en Rusia, el satélite
SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity) de la Agencia Espacial Europea
(European Space Agency, ESA) proporciona información global sobre dos
variables esenciales en el ciclo del agua: la humedad del suelo y la
salinidad de los océanos.
Con una vida útil estimada en tres años, el satélite ha superado su
ciclo vital sin problemas técnicos y ha proporcionado una gran cantidad
de datos a los científicos, además de una valiosa experiencia sobre
operación instrumental, procesado de datos y distribución de información
a los usuarios.
“Es la primera vez que se toman medidas de estos parámetros utilizando
esta tecnología desde el espacio”, afirma la gestora de la misión,
Susanne Mecklenburg, reunida con parte del equipo el pasado 8 de
noviembre para informar sobre el estado de la misión y sus planes de
futuro.
Si bien los datos obtenidos por esta misión para el estudio del agua
(ESA’s water mission) nos ayudan a comprender los procesos de
intercambio que tienen lugar entre la superficie de la tierra y la
atmósfera, para el investigador principal de SMOS, Yann Kerr, se han
superado con creces estos objetivos iniciales. “SMOS se ha revelado como
una herramienta para predecir la intensidad de los huracanes y el
impacto de las inundaciones, sequías y heladas, monitorizando el clima y
su evolución”.
Por su parte, Antonio Turiel, (del equipo de salinidad de los océanos y
que asistió en nombre del coinvestigador principal Jordi Font) afirmó
que “la salinidad marca el ciclo del agua y, por tanto, los cambios en
el clima, ayudándonos a mejorar las predicciones de fenómenos
naturales”.
Aún hay mucho trabajo por delante. Para Manuel Martín-Neira, ingeniero
de operaciones de carga útil de SMOS, “han sido muchas las lecciones
aprendidas, y aún nos queda mucho por aprender: podemos usar todo este
conocimiento para futuras misiones. SMOS ha estado proporcionando datos
durante tres años y va a seguir haciéndolo mientras su software siga
funcionando tan bien como hasta ahora”.
Es de destacar que el éxito de estas misiones espaciales se debe en gran
medida a las pruebas de laboratorio previas al lanzamiento, porque para
garantizar le respuesta funcional de los satélites durante su
permanencia en el espacio, es necesario someter todos los sistemas al
efecto de los cambios térmicos repetitivos a que se ven sometidos sus
complejos equipamientos durante toda su vida útil esperada. Estas
pruebas se realizan con las cámaras climáticas de simulación ambiental
aeroespacial.
Fuente: ESA
http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain/SMOS_
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