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Los avances en la aplicación de las nanotecnologías para el desarrollo
de materiales tecnológicos de base macromolecular, representan uno de
los esfuerzos más importantes del sector de los plásticos, y su impacto
ya está presente en casi todos los ámbitos de aplicación, entre los que
cabe destacar como ejemplo la industria de automoción.
Las nanopartículas ya se emplean para muy diversas aplicaciones
tecnológicas: reforzar materiales con exigencias tales como la obtención
de superficies resistentes al rallado, hidrófugas, limpias o estériles,
mejoras en las cualidades de los cosméticos, etc.
El injerto selectivo de moléculas orgánicas a través de la
nanoestructuración superficial permitirá avanzar en la fabricación de
biosensores y de dispositivos electrónicos moleculares. Asimismo, se
pueden mejorar y avanzar enormemente en la resistencia de los materiales
bajo condiciones ambientales y de estrés extremas, con las consiguientes
aplicaciones en los sectores espacial y aeronáutico.
El mayor avance en los últimos años en la química de los polímeros no ha
sido el descubrimiento de nuevos monómeros sino la incorporación de
aditivos de tamaño manométrico. Esta tecnología da lugar a los llamados
nanocomposites, o polímeros híbridos orgánicos/inorgánicos.
La característica fundamental de estos polímeros híbridos es que los
aditivos inorgánicos están distribuidos en la matriz del polímero a
escala nanométrica y, en la situación ideal, ambas fases se encuentran
unidas químicamente.
Si comparamos los nanocomposites con otros materiales tradicionales de
relleno de plásticos, en el primer caso la cantidad de nanopartículas
que se deben añadir para transformar significativamente las propiedades
del material son menores. De esta manera, hablamos más propiamente de
aditivos que de material de relleno.
Incorporando nanoaditivos es posible, por ejemplo, incrementar
simultáneamente la tenacidad y resistencia a rotura del plástico y
mejorar su resistencia al fuego. También se puede reducir la
permeabilidad a la humedad y gases.
Esto es importante por ejemplo en las películas barrera para uso
alimentario y en las uniones adhesivas en las que se mejora su
comportamiento frente a ambientes de calor húmedo. Por ejemplo, se ha
demostrado que mediante el empleo de nanopartículas adecuadamente
formuladas es posible duplicar la resistencia de los adhesivos.
El mercado potencial de los nanocomposites es muy amplio ya que abarca
todas aquellas aplicaciones en las que se utilizan plásticos y uniones
adhesivas: envase y embalaje, automoción, aeroespacial, bienes de
equipo, etc.
Para evaluar la resistencia de los composites basados en nanotecnologías
frente a las condiciones ambientales extremas, se emplean las
cámaras climáticas de laboratorio.
Fuentes: IDEPA, ITMA, Instituto Nacional del Carbón (CSIC), UNIOVI
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