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Parásitos contra algas tóxicas. Cámaras climáticas de cultivos

 

Dos esporangios llenos de parásitos en estado latente (a la derecha de la imagen, de color negro) esperando que les llegue la señal química indicando la presencia de hospedadores para activarse. De las dos células con coloración marronosa, una está sana (la de la izquierda) y la otra (arriba) está en una fase inicial de infección. Imagen tomada con microscopio óptico. La barra de escala es de 10µm. Foto de Elisabet Alacid

 

Ciclo de infección del parásito Parvilucifera sinerae: el parásito entra en la microalga, donde se reproduce y acaba formando un esporangio con centenares de nuevos parásitos. De la microalga, que muere en la infección, al final no queda más que una cáscara. El esporangio con parásitos se libera de esa cáscara y queda latente a la espera de nuevos hospedadores

 

 

Los parásitos son una de las causas más importantes de mortalidad entre las microalgas nocivas de la zona costera. Sin embargo, poco se sabe acerca de las estrategias que han desarrollado estos parásitos para infectar de forma eficiente a poblaciones de algas que son efímeras y no siempre están presentes. ¿Qué activa a los parásitos? ¿Cómo localizan a sus hospedadores?


Un estudio liderado por el CSIC revela que el parásito "Parvilucifera sinerae" se activa desde de su estado latente no sólo por la presencia de células vivas de uno de sus hospedadores, la microalga dinoflagelada "Alexandrium minutum", sino también por la presencia de los exudados de la microalga. Concretamente, por un compuesto que se halla entre los exudados: el dimetilsulfuro, un compuesto de azufre, conocido por ser el responsable del característico olor del mar.

 

El trabajo, realizado en el Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), se publica en International Society for Microbial Ecology Journal, del grupo Nature. Además del CSIC, en el trabajo ha participado la University of Technology, de Sydney (Australia).

 

El dimetilsulfuro que produce la microalga indica al parásito la presencia de hospedadores potenciales. Además, esta señal es denso-dependiente, es decir, “el parásito responde más rápidamente a mayor concentración de dimetilsulfuro, consecuencia de una mayor abundancia de hospedadores”, explica Esther Garcés, investigadora principal del trabajo. Esto permite al parásito alternar entre una fase latente, cuando no hay células de hospedador o hay pocas, y otra fase activa en la que los parásitos se vuelven infectivos.

 

Las proliferaciones de algas nocivas en las costas representan un acuciante problema ambiental y de salud pública. Estas poblaciones de algas microscópicas producen toxinas con efectos sobre la salud humana y en la mortalidad de peces. En ocasiones, obligan al cierre temporal de mejilloneras y ostreras. Sin embargo, a pesar de su impacto socioeconómico, todavía no se sabe qué desencadena su desarrollo y su desaparición.

 

Estrategias de control biológico

 

“Durante años, se ha valorado la posibilidad de utilizar parásitos para combatir las proliferaciones de algas tóxicas, de forma parecida a las prácticas de control biológico de plagas en agricultura”, explica Esther Garcés. En el caso del "Parvilucifera sinerae", al tratarse de lo que se denomina un parasitoide (un parásito que mata a su hospedador), la estrategia serviría para eliminar las microalgas nocivas. En este sentido, el presente hallazgo es un paso adelante para plantear ese tipo de estrategia.

 

No obstante, alerta Garcés, Parvilucifera puede parasitar a otras microalgas que no son nocivas, y por otro lado, el parásito no siempre mata a la microalga nociva. Tal como explica Elisabet Alacid, participante en el estudio:  “Hemos observado que hay algunas microalgas resistentes a la infección, que aunque también exudan dimetilsulfuro y activan al parásito de su fase latente, no llegan a infectarse y el parásito muere. Lo interpretamos como uno de los pocos casos descritos de evolución entre enemigos en el plancton: el parásito desarrolla mecanismos de localización del hospedador y éste desarrolla mecanismos contra la infección.”

 

Así las cosas, dicen los científicos, aun es prematuro plantear estrategias de mitigación biológica, si bien este trabajo es una pieza que podría ayudar a su desarrollo.

 

Para investigar las circunstancias de crecimiento de las microalgas y su afectación por los parásitos, se emplean las cámaras climáticas de cultivos de laboratorio. 

 

Estas cámaras climáticas de cultivos permiten controlar las condiciones ambientales seleccionadas por los investigadores, dentro de los parámetros de temperatura, radiación solar con espectro de estimulación de las clorofilas, y dosificación de concentraciones variables de CO2. 

 

Fuente: CSIC24.01.2013

 

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