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Cuando se trata de restaurar obras de arte de gran valor, resulta muy
importante conocer con exactitud, no solo si existen xilófagos vivos en
el interior de la madera, sino además determinar el grado de invasión,
direccionalidad de las galerías, etc., con el fin de asegurar su
exterminio posterior, además de planificar la estrategia de
restauración. Para ello, se utilizan los métodos de audiometría
electrónica.
Los detectores acústicos reciben y analizan las vibraciones generadas
por las termitas al comer la madera, así se puede determinar la cantidad
de termitas que forman la colonia y el ritmo de crecimiento de la misma.
Con ello es posible realizar un mapa detallado del lugar, que permite
obtener una visión exacta del grado de invasión de las zonas atacadas.
Cuando existe la certeza de que en el interior de las obras de arte
existen xilófagos vivos, es el momento de proceder al tratamiento de
anoxia para asegurar su exterminio.
Es importante poner de manifiesto que antes de proceder a la
restauración, es necesario realizar un proceso biocida respetuoso con
las obras de arte y que pueda garantizar la destrucción de los
xilófagos, larvas y huevos, sin dañar las piezas.
En este sentido, es de destacar que para la restauración del patrimonio
cultural, existen cámaras de anoxia totalmente respetuosas con las obras
de arte, para la eliminación de insectos xilófagos mediante atmósferas
inertes con climas controlados. A este respecto es de destacar que se ha
desarrollado este tipo de cámaras para entidades de la máxima relevancia
tales como el Museo de América, Museo del Traje, Arzobispado de Oviedo,
Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), etc.
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