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Cada vez son más patentes los daños estructurales derivados del
envejecimiento ambiental causado por la contaminación atmosférica de los
países desarrollados y su incidencia sobre el clima.
Los contaminantes atmosféricos proceden de dos fuentes de emisión:
antropogénica (tráfico, calefacciones, industrias, centrales térmicas,
etc.) y naturales (erupciones volcánicas, incendios forestales,
descomposición materia orgánica, etc.).
La emisión antropogénica puede clasificarse en tres grandes grupos:
1) Fuentes móviles (industria del transporte). Además del CO2, se
producen óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono (CO) e
hidrocarburos (HC), es decir, compuestos orgánicos volátiles y no
volátiles, partículas en suspensión y ozono (O3).
2) Fuentes fijas (empresas, hogares, etc.). Generan principalmente CO2,
dióxido de azufre (SO2), los óxidos de nitrógeno (NOx), los
hidrocarburos (HC), partículas de hollín, clorofluorcarbonos (CFC) y el
metano.
3) Fuentes por generación de energía. CO2, dióxido de azufre (SO2) y
partículas en suspensión.
Los compuestos que contaminan la atmósfera y producen efectos dañinos a
la salud de las personas y animales, alterando los ecosistemas, el
patrimonio arquitectónico y las infraestructuras, son muy variados. Los
más importantes son:
- Compuestos de azufre: SO2, H2S, H2SO4.
- Compuestos de carbono: CO, CO2, CH4, HCT.
- Compuestos de nitrógeno: NO, NO2, NH3.
- Partículas en suspensión: < 30 μm.
- Halógenos y compuestos halogenados: Cl2, HCl, HF, CFC.
- Oxidantes fotoquímicos: O3, peróxidos, aldehídos.
El crecimiento de población en las ciudades, el aumento del consumo
energético y el incremento de la industria del transporte en los últimos
años, ha sido tan fuerte que desde 1980 el transporte por carretera se
ha incrementado en un 54% y el transporte aéreo de pasajeros ha
aumentado en un 67% en los últimos diez años, siendo uno de los
causantes principales del aumento de la contaminación.
El incremento de estos contaminantes desde la industrialización, hace
más de un siglo, es patente, siendo el causante de la aceleración del
deterioro de los edificios, las infraestructuras y el clima. De esta
forma se ha pasado de 280 ppm de concentración de CO2 en 1880 a cerca de
379 ppm (partes por millón) en el año 2000, con un incremento anual del
0,5%. Se estima que la concentración de NO2 atmosférico creció entre 270
ppb (partes por billón) a 316 ppb para este mismo período de tiempo en
el año 2000.
Asimismo, la evolución del contenido de ozono (O3) es un motivo de
preocupación creciente.
El ozono es un componente que favorece una serie de reacciones
oxidativas de otros compuestos contaminantes. Se sabe que se está
produciendo un déficit en la estratosfera, que afecta a todo una serie
de comportamientos climáticos sobre la tierra y al envejecimiento de las
infraestructuras. Pero es la evolución en las capas más bajas
(troposfera), donde incide más directamente en el deterioro de los
materiales.
Para investigar a escala de laboratorio los efectos de la contaminación
atmosférica se emplean las cámaras climáticas dotadas de sistemas de
simulación de todo tipo de variables ambientales, tales como:
temperatura, humedad, radiaciones solares y contaminantes diversos.
Fuente: CSIC 2012
www.csic.es
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