CAMARAS DE ENSAYOS - CCI CONTROL DE CALIDAD

ARTICULOS

InicioEmpresaProductosNovedadesServiciosCalidadReferenciasNoticiasArtículosContactar

 

Radiación solar y clima terrestre. Cámaras climáticas

 

Estas seis imágenes del Sol en el ultravioleta extremo, captadas por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA, registran el creciente nivel de la actividad solar conforme el Sol se acerca hacia la cúspide del ciclo de manchas solares de 11 años de duración

 

Diagrama que muestra cómo los rayos cósmicos galácticos y los protones solares penetran en la atmósfera. FUENTE: C. Jackman, Centro Goddard para Vuelos Espaciales, de la NASA, "El Impacto de la Precipitación de Partículas Energéticas sobre la Atmósfera", presentado en el Taller de Efectos de la Variabilidad Solar sobre el Clima Terrestre, el 9 de septiembre de 2011

 

En la escala galáctica, el Sol es una estrella notablemente constante. Mientras que algunas estrellas experimentan dramáticas pulsaciones, y como consecuencia varían mucho en tamaño y brillo, e incluso explotan ocasionalmente, la luminosidad de nuestro Sol varía apenas un 0,1% a lo largo de su ciclo solar de 11 años.


Sin embargo, los investigadores están comenzando a darse cuenta de que estas aparentemente diminutas variaciones pueden tener un efecto significativo sobre el clima de la Tierra. Un nuevo informe, publicado por el Consejo Nacional de Investigaciones de Estados Unidos (National Research Council o NRC, por su sigla en idioma inglés), denominado "Los Efectos de la Variabilidad Solar sobre el Clima Terrestre", expone algunos de los sorprendentemente complejos mecanismos mediante los cuales la actividad solar puede hacerse sentir en nuestro planeta.

 

Entender la conexión entre el clima terrestre y el Sol requiere una amplia experiencia en campos como la física de plasmas, la actividad solar, la química atmosférica y la dinámica de fluidos, la física de partículas energéticas e incluso la historia de la Tierra.


Es de particular importancia la radiación solar en el ultravioleta extremo (UVE), la cual alcanza su punto de mayor intensidad durante los años cercanos al máximo solar. Dentro de la relativamente estrecha banda de las longitudes de onda del UVE, la producción solar varía no por un minúsculo 0,1%, sino por enormes factores de 10 o más. Esto puede afectar considerablemente la química y la estructura térmica de la atmósfera superior.


Varios investigadores discutieron formas en las cuales los cambios en la atmósfera superior pueden influir sobre la superficie de la Tierra. Hay muchos caminos "de arriba hacia abajo" para que el Sol ejerza su influencia. Por ejemplo, Charles Jackman, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales describió cómo el óxido nitroso (NOx) creado por partículas energéticas solares y rayos cósmicos en la estratósfera puede reducir los niveles de ozono en varios puntos porcentuales. Debido a que el ozono absorbe la radiación UV, tener menos ozono implica que más rayos UV del Sol pueden llegar a la superficie de la Tierra.


Isaac Held, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica NOAA, describió cómo la pérdida de ozono en la estratósfera podría alterar la dinámica de la atmósfera en las capas inferiores. "El enfriamiento de la estratósfera polar asociado con la pérdida de ozono incrementa el gradiente horizontal de temperatura cerca de la tropopausa", explica. "Esto altera el flujo de momento angular en los vórtices de latitudes intermedias. En otras palabras, el efecto de la actividad solar en la atmósfera superior puede, a través de una complicada cadena de influencias, empujar a las tormentas que se encuentran en la superficie fuera de su curso natural.

 

Gerald Meehl, del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas, indicó que la variabilidad solar está produciendo un efecto sobre el clima, traducido en un incremento de los tornados, especialmente en el Pacífico. Según el informe, cuando los investigadores analizan los datos correspondientes a la temperatura superficial del océano durante los años en que hay más manchas solares, el Pacífico tropical muestra un pronunciado patrón similar a "La Niña", con regiones del Pacífico ecuatorial oriental que pueden enfriarse hasta un 1°C. Además, "hay indicios de incrementos de precipitación en la ZITC (Zona Inter–Tropical de Convergencia) del Pacífico y en la ZCPS (Zona de Convergencia del Pacífico Sur), así como depresiones a nivel del mar que están por encima de lo normal en latitudes intermedias del Pacífico Norte y Sur", las cuales se correlacionan con los picos del ciclo de manchas solares.


En los últimos años, los investigadores han considerado la posibilidad de que el Sol desempeñe un papel en el calentamiento global. Después de todo, el Sol es la fuente principal de calor de nuestro planeta.


Ya se ha estudiado extensamente la probable conexión entre el Mínimo de Maunder, un déficit en la cantidad de manchas solares, de 70 años de duración, que ocurrió durante finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, y el período más frío de la Pequeña Era de Hielo, durante la cual Europa y América del Norte estuvieron sometidas a inviernos crudamente fríos. El mecanismo para ese enfriamiento geográfico pudo haber sido una disminución en la producción de la radiación en el UVE del Sol; sin embargo, esto es todavía especulativo.


Matt Penn y William Livingston, del Observatorio Solar Nacional, predicen que para cuando llegue el Ciclo Solar 25, los campos magnéticos del Sol serán tan débiles que se formarán muy pocas manchas solares, o quizás ninguna. Otras líneas de investigación independientes relacionadas con el campo de la heliosismología y con el estudio del campo magnético superficial polar tienden a respaldar esta conclusión.


"Si en efecto el Sol está entrando en una fase desconocida del ciclo solar, debemos entonces redoblar nuestros esfuerzos por entender el vínculo entre el Sol y el clima".


Debido a que los mecanismos de la influencia solar sobre el clima son tan complicados, es necesario que colaboren investigadores de muchos campos para, de esta manera, crear modelos exitosamente y así comparar los resultados. Para este fin, es crucial continuar y mejorar la colaboración entre la NASA, la NOAA y la NSF (National Science Foundation).


La clave para descifrar el vínculo entre el Sol y el clima puede encontrarse a partir de registros paleoclimáticos, como los anillos de los árboles y los núcleos de hielo.


Un registro más apropiado de la irradiación solar podría estar escondido en las rocas o los sedimentos de la Luna o de Marte. De ahí que estudiar otros mundos podría ser la clave para comprender el nuestro.


El informe completo, denominado: "The Effects of Solar Variability on Earth's Climate" ("Los Efectos de la Variabilidad Solar sobre el Clima Terrestre"), puede consultarse en la página web de National Academies Press: http://www.nap.edu/catalog.php?record_id=13519.

Fuente: NASA (Dra. Ruth Netting)

www.ciencia.nasa.gov

Los efectos de las radiaciones solares sobre las condiciones ambientales, se pueden estudiar a escala de laboratorio con las cámaras climáticas.

 

www.cci-calidad.com

Inicio  Volver

 Petición oferta          Petición información          Consulta