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Definimos como cámara climática a un sistema de laboratorio capaz
de reproducir a voluntad, y de forma controlada, cualquier tipo de
clima, natural o artificial, para tratamientos, investigación
multidisciplinar y control de calidad.
En todos los casos son reproducibles las normativas exigibles por los
organismos de normalización y certificación de todos los países del
mundo con
carácter universal.
Las cámaras climáticas se desarrollan en cualquier formato y
tamaño: desde las pequeñas cámaras compactas, hasta las de grandes
formatos construidos mediante ensamblaje modular.
La elección del tamaño, evidentemente, responde a las necesidades de los
usuarios. En unos casos se trata de ensayar una gran cantidad de
productos o especímenes, o bien objetos de grandes dimensiones; pero en
otras ocasiones, las necesidades no exceden de pequeñas muestras,
capsulas, tubos de ensayo, etc.
Cuando los requerimientos son de pequeña capacidad, entonces el usuario
trata de economizar espacio en el laboratorio, procurando que las
dimensiones externas de la cámara climática sean las mínimas. En
estos casos, existen dos opciones: Cámaras climáticas “de pié”,
con ruedas, o cámaras climáticas de sobremesa, conservando en
ambos casos una misma capacidad interior.
Dentro de ambas opciones, la ejecución “de pié”, es la más ventajosa,
porque facilita enormemente la movilidad para los propósitos de
mantenimiento, limpieza y traslado y la superficie horizontal es mínima,
pero tiene como exigencia el poder disponer del espacio suficiente de
ocupación en el suelo del laboratorio.
Cuando en el laboratorio toda la superficie está ocupada por mesas y
poyatas y no existe ningún otro espacio libre para colocar la cámara
climática, entonces no queda otro remedio que ubicarla sobre poyata;
solo así está justificada la ejecución de sobremesa.
El problema que tienen las cámaras climáticas de sobremesa es que
la superficie de ocupación es mayor que en las otras versiones, porque
la maquinaria ha de estar dispuesta de forma accesible y fácilmente
refrigerada. Otro problema es que, en caso de reparaciones serias o
necesidad de traslado, su movilidad es limitada por su peso.
Para minimizar al máximo estos problemas, se ha desarrollado una nueva
serie de cámaras climáticas de sobremesa muy compactadas y de
volúmenes internos minimizados, optimizando la instrumentación y el
aislante, para conseguir un equipo del mínimo peso y tamaño.
Otra gran ventaja de estas nuevas cámaras climáticas de sobremesa
es que se pueden fabricar a medida, adaptadas a los requerimientos de
espacio. A su vez, se puede desarrollar la configuración ubicando la
maquinaria en techo; en cuyo caso la superficie de ocupación sobre la
mesa o poyata, es muy reducida.
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