|
Uno de los principales contaminantes que intervienen en la corrosión
atmosférica del zinc electrolítico, empleado como técnica de
galvanización, es el SO2 liberado por los combustibles derivados del
petróleo.
Cuando el zinc es expuesto a la intemperie se produce una película
invisible de óxido (ZnO) por reacción química con el oxígeno del aire. A
su vez, cuando esta película superficial entra en contacto con la
humedad ambiental, se produce la adsorción de radicales OH- que conlleva
a la consolidación de una capa húmeda de espesor variable, la cual es un
medio propicio para reacciones electroquímicas posteriores.
Así, en atmósferas contaminadas por sustancias químicamente activas, a
pH mayor que 7, el hidróxido de zinc formado inicialmente, reacciona con
los contaminantes atmosféricos para formar las correspondientes sales de
zinc:
Zn(OH)2 + SO2 para producir sulfato de zinc.
Zn(OH)2 +ClNa para producir cloruro de zinc.
Zn(OH)2 +CO2 para producir carbonato de zinc.
Etc.
Las sales básicas de zinc se forman discontinuamente en la superficie,
con apariencia de “islas”. Estas islas crecen progresivamente hasta
unirse y formar una capa que cubre completamente el metal y lo protege
de ataques posteriores. Por el contrario, si la humedad superficial
alcanza un bajo pH, ya sea en forma permanente u ocasional (por ejemplo,
por una gran contaminación con SO2, o niebla ácida), no se formará ni
hidróxido de zinc ni sales básicas de zinc, sino que se facilitará la
formación de sulfatos, los cuales pueden ser arrastrados por la lluvia y
no ejercerán protección alguna; en este caso se produciría un incremento
del índice de corrosión.
Para llevar a cabo el estudio de la corrosión de los recubrimientos
galvanizados bajo diversas condiciones climáticas contaminadas, se
emplean las cámaras Kesternich de laboratorio, dotadas de sistemas
dosificadores de SO2 y humedad saturada a temperatura controlada.
www.cci-calidad.com |