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El vidrio técnico forma parte de un gran número de aplicaciones
industriales, cuyo mayor exponente se encuentra en la industria de
automoción, la seguridad y la construcción.
Como el mayor problema del vidrio es su fragilidad, se ha desarrollado
una técnica constructiva basada en la aplicación de films orgánicos,
integrados en sándwich, con el fin de proporcionar una alta resistencia
a la rotura, debida a la absorción de las tensiones por parte de la
película elástica. Este tipo de montaje se denomina “vidrio laminar” o
“vidrio laminado”. También recibe el nombre de “vidrio de seguridad”,
aunque este es sólo uno de los tipos que existen en el mercado y no
todos los vidrios de seguridad (como los vidrios templados) suelen ser
laminados.
El vidrio laminado consiste en la unión de dos o más láminas de vidrio,
mediante una película adhesiva intermedia de butiral de polivinilo
(PVB), goma evaetil-vinil-acetato (EVA), con resinas activadas por luz
ultravioleta, o simplemente por la mezcla de sus componentes.
Estas láminas pueden ser transparentes, translúcidas, o coloreadas (los
colores pueden aplicarse directamente sobre el vidrio, si bien suele
preferirse colorear la lámina de PVB, EVA, o la resina) e incluir
prácticamente de todo: papel con dibujos, diodos LED, telas, etc.
También es posible aportar un tratamiento acústico y de absorción de las
radiaciones solares.
El conjunto le confiere al vidrio una seguridad adicional ante roturas,
ya que los trozos quedan unidos a ella sin desprenderse. Los parabrisas
o los vidrios antirrobo y antibalas pertenecen a este tipo de vidrio.
Además, la flexibilidad obtenida permite hacer de los vidrios laminados
un elemento indispensable en la arquitectura y el diseño multisectorial.
Los procesos de laminación con película PVB se llevan a cabo mediante
autoclaves, mientras que para el proceso con película EVA se emplean
cámaras de vacío y estufas de curado.
Como consecuencia de la exposición a la intemperie, los problemas del
vidrio laminado vienen derivados de la absorción de humedad por el
sustrato, el cambio de color, la aparición de burbujas y el
desprendimiento.
Es por ello que, para garantizar la calidad del producto bajo
condiciones funcionales, es preceptiva la realización de ensayos
exhaustivos de laboratorio mediante la utilización de cámaras climáticas
capaces de simular los parámetros ambientales, tales como el frio,
calor, humedad, lluvia y radiaciones solares.
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