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Polo norte de Mercurio. El color rojo indica las áreas que están en
sombra en todas las imágenes tomadas por MESSENGER hasta la fecha. (El
mapeo de las sombras está todavía incompleto cerca del polo). El color
amarillo muestra la ubicación de los depósitos polares brillantes
fotografiados por un radar con base en tierra. Actualización de NL
Chabot y colaboradores, de la revista científica Journal of Geophysical
Research, 117, doi: 10.1029/2012JE004172 (2012) |
Nuevos datos proporcionados por la nave espacial MESSENGER (acrónimo de
Mercury Surface, Space Environment, Geochemistry and Ranging) de la
NASA, sugieren que existen grandes cantidades de hielo sobre la
superficie de Mercurio.
"Los nuevos datos indican que el hielo en las regiones polares de
Mercurio, si se extendiera sobre un área del tamaño de Washington, D.C.,
tendría más de 3,2 kilómetros de espesor", dijo David Lawrence,
científico que participó en el proyecto MESSENGER, del Laboratorio de
Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins en Laurel, Maryland y
autor de diversos artículos publicados en la revista Science Express
relacionados con el hallazgo.
Dada su proximidad al Sol, Mercurio parecería ser un lugar poco probable
para encontrar hielo. Pero la inclinación del eje de rotación de
Mercurio no llega a un grado, por lo que hay huecos en los polos del
planeta que nunca reciben la luz del Sol. Los científicos sugirieron
hace décadas que el hielo podría quedar atrapado en esas zonas en sombra
de los polos de Mercurio.
La idea recibió impulso en 1991, cuando el radiotelescopio de Arecibo,
en Puerto Rico, detectó parches inusualmente brillantes en el radar, los
cuales estaban ubicados en los polos de Mercurio. Estos parches son
manchas que reflejan las ondas de radio tal como se esperaría si hubiera
hielo. Muchos de estos parches corresponden a la ubicación de grandes
cráteres de impacto que fueron mapeados por la nave espacial Mariner 10
en la década de 1970. Pero los investigadores no estaban seguros de si
los parches brillantes en el radar, detectados por Arecibo,
correspondían a lugares en sombras en los cráteres.
"El análisis espectroscópico de los neutrones indica que los depósitos
polares de Mercurio, brillantes en el radar, contienen en promedio una
capa rica en hidrógeno cuyo espesor supera las decenas de centímetros
por debajo de una capa superficial, que posee de 10 a 20 centímetros de
espesor, que es menos rica en hidrógeno", dice Lawrence. "La capa
sepultada tiene un contenido de hidrógeno que se corresponde con hielo
de agua casi pura".
Datos proporcionados por el Altímetro Láser de Mercurio (Mercury Laser
Altimeter o MLA, por su sigla en idioma inglés), de MESSENGER, el cual
ha disparado más de 10 millones de pulsos láser hacia Mercurio para
confeccionar mapas detallados de la topografía del planeta, corroboran
la hipótesis sobre el hielo, escribe Gregory Neumann, del Centro Goddard
para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés),
de la NASA. En un segundo artículo, Neumann y sus colegas informan que
las primeras mediciones hechas con láser de las regiones en sombra del
polo norte revelan depósitos irregulares, oscuros y brillantes, cerca
del polo norte de Mercurio.
"Pero las nuevas observaciones también han planteado nuevas preguntas
"¿Los materiales oscuros en los depósitos polares están formados
principalmente por compuestos orgánicos? ¿Qué tipo de reacciones
químicas ha experimentado ese material? ¿Existen regiones en o dentro de
Mercurio que podrían tener tanto agua líquida como compuestos orgánicos?
Sólo con la continua exploración de Mercurio podemos tener la esperanza
de avanzar en estas nuevas preguntas".
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