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La arqueología subacuática es la disciplina científica encaminada al
estudio e interpretación de los restos del pasado sumergidos en lechos
acuosos, tanto marinos, como de agua dulce.
Se trata de un trabajo multidisciplinar en el que, además de
arqueólogos, participan documentalistas, geólogos, restauradores,
químicos, antropólogos y otros profesionales con el fin de descubrir la
historia que encierra el patrimonio arqueológico subacuático. Una
historia que habla de ciudades y puertos antiguos sumergidos, de
episodios bélicos, del intercambio entre culturas, de barcos hundidos
que nos enseñan la vida a bordo de sus ocupantes, etc. y que puede ser
reconstruida gracias a un meticuloso trabajo de investigación.
Según el artículo 2.5 y en la Norma 1 del Anexo de la Convención UNESCO
de 2001, se considera prioritaria la conservación in situ de los restos
arqueológicos y, para ello, en ocasiones se debe recurrir a técnicas
como el re-enterramiento mediante túmulos y la cubrición por medio de
estructuras metálicas. No obstante existen situaciones en que es
necesario recuperar este patrimonio para evitar su pérdida definitiva o
facilitar su aprovechamiento científico.
Todo ello se hace más relevante cuando se trata de objetos de origen
orgánico e inorgánicos especialmente delicados, como la madera, el
hierro y otras aleaciones.
A todos los efectos, es necesario poner de manifiesto los siguientes
aspectos:
(a) Cada vez existen más medios para el rescate de restos de procedencia
subacuática que es necesario proteger y conservar adecuadamente.
(b) Son insuficientes los laboratorios preparados para asumir estos
tratamientos.
(c) Tampoco existen actualmente suficientes técnicos con la formación y
la especialización necesarias para asumir la restauración y conservación
de bienes tan preciados.
(d) El subcontratar los trabajos de restauración a empresas privadas, no
solo supone un alto coste económico, sino también un elevado un riesgo,
no solo para la integridad de los objetos, sino también para su
custodia.
Una vez producido el rescate subacuático de los objetos, es necesario
llevar a cabo una serie de técnicas de conservación mediante
procedimientos perfectamente planificados, no solo en función de la
naturaleza de los materiales (madera, hierro, cerámica, bronce, plata,
oro, etc.) sino también del grado de deterioro existente.
Así podemos citar, como ejemplo la técnica que se aplican a objetos de
naturaleza orgánica, como la plastinación: proceso de sustitución de
fluidos iniciales por sustancias plásticas) de la madera, lavado en agua
destilada para eliminar los cloruros, deshidratación con acetona, e
inmersión en resinas específicas elásticas a presión atmosférica o bajo
vacío.
Para el tratamiento y la conservación del material arqueológico
subacuático se utilizan las cámaras climáticas capaces, no solo de
monitorizar las condiciones precisas necesarias de temperatura y
humedad, sino también atmósferas gaseosas controladas para evitar los
procesos químicos de desintegración; tal es el caso de las cámaras de
anoxia.
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