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No es necesario sufrir
el temporal marítimo que arrasó el litoral santanderino días pasados,
para que los vehículos y todos los objetos construidos con materiales
metálicos de base Fe/C, se vean afectados, en mayor o menor grado, por
la corrosión salina del mar.
En la imagen adjunta, se puede ver cómo diversos automóviles fueron
cubiertos por el oleaje y arrastrados por la fuerza del mar.
Si bien es cierto que esta situación límite no es muy común
afortunadamente, lo que sí es cierto es que en las proximidades del mar,
haya o no temporales, la atmósfera está impregnada de una niebla salina
que es la responsable de la corrosión de los metales, y especialmente de
los aceros de base ferromagnética.
Por tal motivo es necesario realizar controles de calidad, tanto de los
metales utilizados, como de los recubrimientos empleados para
protegerlos.
Para ello se emplean tanto las cámaras de ensayos de corrosión
convencionales, como las nuevas cámaras avanzadas CCI de ensayos
climosalinos, las cuales permiten combinar cíclicamente las funciones de
humedad, sequedad y exposición a la niebla salina del mar, de forma
totalmente automatizada y documentada.
A lo largo de sus 41 años de historia, CCI ha desarrollado múltiples
cámaras de ensayos de corrosión, destinadas a las más prestigiosos
entidades de nuestro país, entre las cuales cabe destacar el CENIM
(Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas) dependiente del CSIC
(Consejo Superior de Investigaciones Científicas), el cual posee una
cámara climosalina CCI.
Esta cámara de investigación permite realizar ensayos de corrosión
compleja basados en la realización automática de ciclos formados por
periodos alternativos de niebla salina, combinados con ensayos
climáticos diversos.
Es de destacar que el CENIM está reconocido como la más relevante
autoridad científica de nuestro país en materia de investigación de la
corrosión.
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