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Con la aparición de los materiales inteligentes se abre un mundo de
posibilidades multifuncionales dentro del ámbito textil.
El término de Smart Material nació en Japón en 1989 cuando se etiquetó
como tal un hilo de seda que tiene memoria de forma. Estos textiles son
capaces de modificar su naturaleza a raíz de distintos estímulos
externos, físicos o químicos, alterando alguna de sus propiedades con el
fin de generar algún beneficio en el usuario final.
José Gisbert de Aitex afirma que “ya son más de 15 los productos
innovadores que están a la venta por parte de los clientes que han
confiado en esta orientación comercial de la investigación aplicada”.
Los más destacados son los calcetines que favorecen la cicatrización de
la piel, ropa interior biocida, tejidos que controlan el ritmo
respiratorio, una sábana anti-estrés, etc.
El Grupo de Investigación de Textiles Inteligentes y Funcionales de
AITEX, no sólo trabaja con empresas privadas sino también con las
universidades. Un ejemplo de ello es el proyecto llevado a cabo junto
con el Grupo de Investigación de Visión y Color de la Universidad de
Alicante, liderado por Francisco Verdú, para la creación de
nanopigmentos funcionales a partir de nuevos tipos de nanoarcillas y
colorantes orgánicos de materias textiles (colorantes electrocrómicos y
termocrómicos). “En aplicaciones textiles, nuestro grupo es un
complemento en experiencia teórica y práctica en ciencia y tecnología
del color”, resume Verdú y explica que todo lo aprendido en cuanto a
colorantes funcionales también se traslada a otros sectores fuera del
textil como pinturas y plásticos, incluso en cosmética o cerámica.
Los nuevos tejidos funcionales pueden clasificarse en: termoactivos (que
reaccionan al calor), bioactivos (son beneficiosos para la salud),
fotoactivos (sensibles a la luz) y electroactivos (debido a una
corriente eléctrica).
El impacto real de las nuevas tecnologías en el sector textil y,
concretamente, lo que la biotecnología y la nanociencia han hecho
evolucionar esta industria, es un hecho. Se ha pasado de una baja
demanda y una producción lineal en cuanto a contenido y funciones a un
presente plagado de posibilidades, donde la oferta es totalmente
diversificada gracias al estudio y dedicación de muchos investigadores.
Todos estos grupos de investigación otorgan, con sus resultados, un
valor añadido a los productos textiles de las empresas españolas en un
mercado mermado por la competencia en otros países que producen a bajos
costes de mano de obra. Una estratégica salida comercial que los
institutos tecnológicos y universidades han sabido aprovechar.
Fuente: AITEX
www.aitex.es
Para investigar a escala de laboratorio la respuesta de los materiales
inteligentes a escala de laboratorio se emplean las cámaras
climáticas multifuncionales.
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