|
El cromado es un recubrimiento electrolítico anticorrosivo, en virtud
del cual se deposita una fina capa de cromo metálico sobre los objetos
que se desean proteger.
El proceso electrolítico se lleva a cabo en un baño galvánico en el cual
contiene ácido crómico disuelto en agua, en una proporción de 300 gramos
por litro, junto con 2 gramos por litro de ácido sulfúrico como
acidulante para favorecer el proceso químico de ionización
electrolítica.
Para generar el par galvánico necesario para la electrodeposición, se
emplea como ánodo un electrodo de plomo o grafito y como cátodo la
propia pieza sobre la que se deposita el ion cromo, formando una capa de
metal adherida al sustrato.
El cromo se utiliza principalmente en metalurgia para aportar
resistencia a la corrosión, además de un acabado brillante.
El cromo también juega un papel anticorrosivo importante en el caso de
aleaciones tales como el acero inoxidable, el cual contiene un
porcentaje de cromo comprendido entre un 5% y un 12 %.
Para evaluar el potencial de resistencia a la corrosión de los
recubrimientos metálicos se emplean las cámaras de ensayos acelerados de
laboratorio, en las cuales se pueden recrear todas las condiciones
ambientales posibles.
Dentro de las condiciones ambientales potencialmente corrosivas, podemos
citar las siguientes:
Corrosión salina neutra:
La producida por el ambiente marino sin presencia de componentes ácidos,
(pH alrededor de 7).
Corrosión salina ácida:
La producida por ambientes activos en los cuales, además de la presencia
de sales diversas tales como el ClNa, SO4Cu, etc., pueden existir
concentraciones de ácidos, tales como el ácido acético procedente de las
siliconas empleadas en la carpintería metálica del aluminio, ácido úrico
en granjas, etc., por ejemplo.
Corrosión urbana:
La generada por la contaminación procedente de los combustibles de los
automóviles y las de las calefacciones en presencia de humedad.
Corrosión industrial:
La producida por la contaminación procedente de las emisiones de los
procesos industriales en presencia de humedad (niebla ácida).
Corrosión microbiológica:
Provocada por la contaminación de bacterias aerobias y anaerobias
existentes en aguas con altas concentraciones salinas, típicas de los
mares y océanos, lagos salados y fosas salinas. Las más significativas
son las denominadas ferrobacterias.
Corrosión galvánica:
Se produce cuando dos metales, cuyos potenciales de oxidación-reducción
son claramente diferenciados, se unen íntimamente en presencia de un
electrolito. En estas condiciones se genera una auténtica pila galvánica
en la cual el ánodo al oxidarse comienza a generar un flujo electrónico
con el consecuente desprendimiento progresivo de la superficie del
metal.
Corrosión bajo tensión:
Se produce como consecuencia de la combinación de dos efectos
simultáneos tales como un medio ambiente corrosivo, unido a una tensión
mecánica tal como la producida por los efectos continuados de tracción,
flexión y torsión, etc.
El deterioro superficial producido en tales condiciones aparece en forma
de microrroturas tales como agrietamientos progresivos (fatiga por
corrosión).
Corrosión Kesternich:
Es la misma que la corrosión industrial. Consiste en el ataque corrosivo
producido por el SO2 en presencia de humedad saturada a condensación,
bajo condiciones térmicas controladas.
Corrosión por inmersión alternativa:
Se produce cuando las superficies metálicas son periódicamente cubiertas
por el agua de mar, por ejemplo, a intervalos repetitivos provocados por
el oleaje, mareas, etc.
Corrosión climosalina:
También denominada de ciclos climáticos combinados con niebla salina. Es
el que representa más fielmente lo que sucede en la realidad con los
ciclos nocturnos y diurnos, donde por la noche sube la humedad baja el
punto de rocío (clima húmedo), al amanecer sube la temperatura y baja la
humedad (secado), y alternadamente se producen las deposiciones de la
niebla salina dispersada por el mar.
Corrosión inducida:
Es la que no está causada de manera directa por el agente primario que
interacciona con el metal en cuestión, sino por la influencia de los
subproductos derivados de dichos agentes primarios. Este tipo de
corrosión también se denomina corrosión influenciada. Es el caso de la
acción de los microorganismos biológicos, los cuales generan derivados
metabólicos que desprenden componentes ácidos, los cuales, influyen en
la cinética del proceso de corrosión.
Para determinar la resistencia a la corrosión de los metales y sus
recubrimientos, se emplean las cámaras de corrosión de laboratorio como
la presentada en la imagen adjunta.
www.cci-calidad.com |