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Los plásticos y el medio ambiente

 

La influencia de los plásticos en el medio ambiente es en la actualidad un problema derivado de la falta de infraestructuras eficaces de reciclaje organizado, pudiendo mencionar los siguientes aspectos y consecuencias:


1. Los grandes depósitos de basura son focos de infección y modificación de los microclimas de la región donde se encuentran. La consecuencia de ello es la pérdida de vegetación, modificación de las propiedades de los suelos, contaminación de los mantos acuíferos por filtración de compuestos tóxicos a través del subsuelo y extinción o migración de fauna del entorno, con proliferación de plagas.


2. Los residuos no aprovechables constituyen un problema para muchas sociedades, sobre todo para las grandes ciudades así como para el conjunto de la población del planeta, debido a que la sobrepoblación, las actividades humanas modernas y el consumismo, han acrecentado mucho la cantidad de basura que se genera; lo anterior junto con el ineficiente manejo que se hace con dichos residuos (quemas a cielo abierto, o vertederos ineficientes) provoca problemas tales como la contaminación, que se resume en problemas de salud y daño al medio ambiente, además de provocar conflictos sociales y políticos.


3. La liberación a la atmósfera de los gases producidos por la combustión, junto con otros gases desprendidos, provoca lo que conocemos como efecto invernadero. Las grandes cantidades de combustibles fósiles que se queman diariamente, contribuyen de manera importante al cambio climático.


4. El uso indiscriminado de los polímeros produce una gran cantidad de desechos los cuales no son reciclados y se acumulan en los grandes depósitos; esto causa que la contaminación del suelo aumente y que no sean productivos estos residuos.

 

Impacto ambiental: Categorías de plásticos:


Permanentes:
Para productos sin posible reutilización. Aplicación en la medicina y campos afines; para productos en contacto con zonas orgánicas, tales como: elementos de implantes de cadera, carcasas de marcapasos, venas artificiales, bolsas de almacenamiento de sangre, etc. Las características del material, así como su durabilidad son de importancia vital. Ejemplo: nylon 66.

Reutilizables:
Productos que pueden ser utilizados continuamente sin variación, como por ejemplo cubos de plástico, herramientas e instrumentos complejos que puedan ser reparados o modificados enteramente para reventa, etc., engloban a un gran número de objetos. Para este fin son preferibles tanto ecológica como estéticamente materiales como: Madera, hojalata, vidrio, cerámica, composites, etc.


Reciclables:

Termoplásticos y elastómeros funden a partir de una cierta temperatura, del mismo modo que el vidrio y son fácilmente reciclables. Los polímeros termoestables por el contrario no se licúan y son muy difícilmente reciclables. Se están estudiando nuevos caminos con este fin.


Co−reciclables:

Materiales compatibles que pueden ser reciclados conjuntamente.


Bio−desintegrables:

Consiste en la disociación de los plásticos en elementos más reducidos y fácilmente atacables. Este proceso se realiza con grandes dificultades en el interior de los vertederos, debido a la falta de humedad. Se están llevando a cabo avances radicales en plásticos, hoy disponibles en el mercado, que se degradan al 100% antes de dos meses de ser desechados. La investigación está profundizando en éste aspecto.


Bio-degradables:

El PHA (polihidroxialcanoato), un miembro de la familia de los poliésteres descubierto en 1925, es creado directamente a partir de microorganismos, y es −éste sí− totalmente biodegradable.

 

Desde entonces han aparecido otros tipos de bacterias que también lo producen, así como el PHB (polihidroxibutiratos), uno de los primeros en ser comercializado. Los PHA pueden ser moldeados, fundidos y conformados como los plásticos derivados del petróleo, y tienen la misma flexibilidad. Son manufacturados con el nombre de Biopol en Europa por el ICI y PHBV en los E.E.U.U. Hoy por hoy son demasiado caros para el empleo en botellas de bebidas refrescantes o en bolsas de plástico, pero la producción masiva abarata los precios.


Bioregenerativos:
Los científicos de la Union Carbide han producido un tipo de policaprolactano que se biodegrada completamente al cabo de tres meses sin dejar ningún tipo de residuos. Así mismo, las investigaciones en el campo del papel, han desembocado en la creación de un producto laminado mediante capas de celulosas derivadas del maíz que demuestran resistir al agua durante un periodo de 6 a 8 horas, y podrían servir como recipientes para comidas y bebidas rápidas.

Biopotenciadores:
Llevan aditivos que incentivan el crecimiento de plantas o bien previenen la erosión en climas áridos, o bien semillas embebidas en estimulantes de crecimiento.


El problema de los plásticos en general radica en que siendo hoy por hoy la mayoría de ellos derivados de fueles fósiles, contribuyen al efecto invernadero. Aunque muchos plásticos pueden ser reciclados de un modo u otro, ha de existir una cantidad máxima que los limite. Por otro lado, muchos de los plásticos desechados no desaparecen del entorno. Se estima que una botella de plástico perdurará durante más o menos 200 años, y que suponiendo aproximadamente el 25% de los residuos generados, los vertederos no podrán acoger semejante cantidad por mucho tiempo. Es por esto que se están inventando nuevas e imaginativas soluciones.


Una porción importante de los polímeros sintéticos que se producen se emplean como protección de objetos valiosos o de precisión. Para ello, antes del advenimiento del mundo de los plásticos, se emplearon con éxito otros materiales que hoy se pueden volver a utilizar: musgo, arena, serrín, hierbas y hojas secas, bolsas finas de algodón rellenas de pelusa o plumas y muchas otras cosas. También se puede emplear −incluso para aislamiento− alimentos como las palomitas de maíz. Todos estos elementos tienen −además de un gasto mínimo (o ninguno) en su producción− la inigualable ventaja de ser perfectamente biodegradables.

En el caso del PVC y del PET, se está llevando a cabo el reciclado de desechos para reconvertirlos en fibras textiles de aplicación en las prendas más comunes. En el caso de la ropa reciclada el proceso, aunque no es sencillo, no requiere de una tecnología excesivamente sofisticada, por lo cual, y debido a la nueva legislación comunitaria que se avecina, será una industria cada vez más importante, aunque todavía los precios de los productos así obtenidos son bastante elevados.


Otro aspecto representativo de la problemática de los plásticos, son las ingentes cantidades de neumáticos almacenados por doquier. Solo en los E.E.U.U., hay actualmente más de tres mil millones de neumáticos en los vertederos, desguaces ilegales y pilas, creciendo a un ritmo de mil millones cada cuatro años. Además de proveer de un lugar de incubación perfecto para insectos portadores de enfermedades, los neumáticos son grandes contaminadores de la atmósfera si son quemados.


Tan sólo el 20% de los neumáticos es reciclado debido a la gran cantidad de elementos diferentes en cada tipo de ellos, además de la complicación que supone que sean vulcanizados (unión íntima de sulfuros y compuestos de carbono), y del hecho de ser un material termoestable. Sin embargo se ha encontrado una solución temporal para este problema: se pueden convertir en un producto llamado "asfalto de caucho modificado", que ha resultado durar más del doble que los asfaltos normales utilizados en las autopistas americanas. De hecho, las legislaciones de este país obligan ahora que al menos el 20% del asfalto empleado en los viales sea éste derivado de los neumáticos.


Plásticos no derivados del petróleo.


Plásticos inorgánicos:

Siempre se han conocido, y un caso representativo es el de las siliconas, las cuales se pueden obtener a partir de la simple sílice, contenida en la arena y muy abundante en la corteza terrestre. El problema en este caso es el proceso, en el cual se han de invertir enormes cantidades de energía. También se están generando polímeros que no poseen carbonos en su composición, y en que éste es sustituido por elementos como el boro. De todos modos esta industria es aún incipiente, pero muy prometedora.


Nuevos polímeros naturales:

Hoy por hoy, la atención mundial se centra en el estudio de un tipo de poliésteres tales como el Polihidroxialcanoato (PHA), el Polilactato (PLA) y el Policaprolactano (PCL), que son absolutamente biodegradables. Mucha de la investigación mundial se ha focalizado en torno al PHA. Este es un polímero biodegradable obtenido por procesos naturales en ciertos microorganismos cuando estos experimentan ciertas peculiares condiciones ambientales.


Por ejemplo la bacteria Alcaligenes Eutrophus, crea gránulos internos de PHA al contacto con grandes concentraciones de carbono (azúcares) cuando carece de otros nutrientes esenciales como el nitrógeno. Dicho granulo ejerce de almacén energético para la célula, que lo puede reconvertir en material carbonado cuando las condiciones ambientales varían.


El PHA existe en muy diversas formas, cada una de las cuales tiene pequeñas diferencias. Su forma más simple es el poli b−hidroxibutirato, o PHB. El PHB fue descrito por vez primera por Lemoigne en el 1923. Más tarde Lemoigne caracterizó químicamente el PHB y observó que estaba involucrado en la esporulación de algunos bacilos.


Por otro lado, el PHB resulta ser un termoplástico con características muy similares a las del polipropileno: es un polímero frágil con un alto punto de fusión, que a pesar de tener una menor resistencia a la disolución, tiene un comportamiento óptimo ante la luz ultravioleta. Se encontró que la bacteria podía generar otra variedad de copolímeros basados en el 3−hidroxipentanoato, el cual posee todavía mejores propiedades. Además los conocimientos recientemente adquiridos con las tecnologías derivadas del estudio del ADN, debería llevar al diseño sencillo de PHAs para objetivos específicos. El PHB tiene grandes ventajas sobre los plásticos convencionales, principalmente porque se puede obtener de fuentes renovables como la glucosa. Otra ventaja es que se puede biodegradar en ambientes activamente microbianos como son ante la presencia de bacterias tales como pseudomonas, aspergillus.


Hasta el momento el PHB ha tenido un mercado muy reducido, y su demanda ha estado dirigida por la legislación medioambiental en otros países, siendo su gran atractivo su biodegradabilidad. Comúnmente denominado Biopol, es empleado por Wella, una empresa alemana de cuidado del cabello para el envase de sus champús.


También ha sido probado reforzado mediante fibras celulósicas, resultando un composite que mantiene sus propiedades en condiciones normales pero que en contacto con el suelo se degrada después de 40 días. Además puede ser empleado con fines médicos, ya que su biocompatibilidad le permite ser implantado en el cuerpo sin causar rechazo ni inflamaciones, cosa que otros polímeros anteriores difícilmente conseguían.


Por otro lado, el PLA es una de las opciones más interesantes. Se conforma mediante la polimerización del ácido láctico, y nuevos métodos comercialmente atractivos para la polimerización directa están siendo recientemente investigados; de hecho se piensa que el ácido láctico se convertirá en la más importante materia prima en el entorno de los plásticos no derivados del petróleo. De este modo, el PLA y el PHBV son buenos candidatos para un polímero económicamente biodegradable: tienen propiedades similares a los polímeros no−degradables existentes y pueden ser tratados mediante los procesos habituales en el mundo de los plásticos.


Existen, además otras posibilidades con buenas perspectivas.


La "National Starch and Chemical Company" de Australia está comenzando a comercializar un producto llamado Eco−Foam. Este material se obtiene gracias al almidón, el cual se extrae de cereales como el maíz, trigo y arroz y de tubérculos como la patata y la tapioca.


De hecho el Eco−Foam se compone en un 99% de almidón y después de su disolución el producto de desecho acaba siendo una simple solución de almidón de maíz, la cual es perfectamente inofensiva tanto para plantas como para animales. El almidón está conformado por grandes uniones de moléculas de glucosa, las cuales son el alimento de muchos microorganismos residentes en entornos acuosos. De este modo, las colonias microbianas consumen las moléculas de almidón y liberan dióxido de carbono y agua durante el proceso. Al cabo de pocos días, la solución de almidón resulta casi totalmente consumida. Este producto ofrece numerosas alternativas al poliestireno, y al igual que con otros muchos plásticos, es fácilmente reutilizable para embalajes.

 

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