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Este diagrama compara nuestro sistema solar con Kepler-47, un sistema
con dos estrellas que contiene dos planetas; uno de ellos orbita la
denominada "zona habitable". Crédito: NASA/JPL-Caltech/T. P |
La Vía Láctea se ha tornado algo más extraña.
En el año 2011, los astrónomos se sorprendieron cuando la nave espacial
Kepler, de la NASA, descubrió un planeta que orbitaba un sistema de dos
estrellas. Dicho mundo, descubrieron los investigadores, tendría puestas
de Sol y amaneceres dobles, igual que el planeta de ficción llamado
Tatooine, en la película "La Guerra de las Galaxias". Pero este planeta
era real.
Ahora, Kepler ha descubierto un sistema de planetas completo que orbita
una estrella doble.
El sistema estelar, conocido como Kepler-47, se encuentra ubicado a
4.900 años luz de la Tierra, en la constelación del Cisne (Cygnus). Dos
estrellas se orbitan mutuamente en el centro del sistema: una tiene un
tamaño similar al del Sol, pero posee un brillo de apenas el 84 por
ciento del brillo del mismo. La segunda estrella es más pequeña, tiene
solamente un tercio del tamaño del Sol y posee un brillo de apenas el 1
por ciento del brillo del mismo. Kepler descubrió dos planetas que
orbitan este par desparejo.
"La presencia de un sistema planetario completamente desarrollado que
orbita a Kepler-47 es un descubrimiento sorprendente", dice Greg
Laughlin, quien es profesor de Astrofísica y Ciencia Planetaria, en la
Universidad de California, en Santa Cruz. "Esto va a cambiar la manera
en que pensamos respecto de la formación de los planetas".
El planeta interior, Kepler-47b, se desplaza en círculos muy cerca del
par de estrellas, y completa cada órbita en menos de 50 días. Los
astrónomos consideran que se trata de un mundo abrasador, donde la
destrucción del metano en su atmósfera súper caliente podría llevar a
una espesa neblina global. Kepler-47b tiene aproximadamente tres veces
el tamaño de la Tierra.
El planeta exterior, Kepler-47c, completa una órbita cada 303 días. Esto
lo coloca en la zona habitable del sistema, una banda de órbitas que son
"absolutamente adecuadas" para que exista agua líquida sobre la
superficie de un planeta. Pero, ¿este planeta tiene una superficie?
Posiblemente no. Los astrónomos creen que es un gigante gaseoso apenas
algo más grande que Neptuno.
El descubrimiento de planetas que orbitan dos estrellas significa que
los sistemas planetarios son incluso más extraños y abundantes que lo
que se pensaba antes.
"Muchas estrellas son parte de sistemas con múltiples estrellas, donde
dos o más estrellas se orbitan mutuamente. La pregunta siempre ha sido:
¿tienen planetas y sistemas planetarios?", dice William Borucki, quien
es el investigador principal de la misión Kepler, en el Centro de
Investigaciones Ames (Ames Research Center), de la NASA. "Este
descubrimiento de Kepler demuestra que sí los tienen".
Nuestro propio Sol es una estrella sola, aislada, con un campo
gravitacional relativamente simple, que rige los movimientos de los
planetas que lo orbitan.
Pero, tal como destaca Borucki, no todas las estrellas son solas. Los
astrónomos estiman que más de la mitad de las estrellas en la galaxia
tienen compañeras. Hay sistemas de estrellas dobles, triples e incluso
cuádruples. Los planetas en sistemas como ese tendrían que navegar por
un complejo campo gravitacional, arrastrados en múltiples direcciones
por múltiples estrellas. De hecho, durante muchos años, los astrónomos
dudaron de que los planetas pudieran incluso forman un ambiente.
Kepler-47 elimina esas dudas y presenta un acertijo: "Es muy difícil que
estos planetas se formen utilizando el paradigma que se acepta en la
actualidad", afirma Laughlin. "Creo que quienes lo proponen, y me
incluyo, volverán al pizarrón para intentar mejorar lo que se sabe de
cómo los planetas están ensamblados en los polvorientos discos gaseosos
que rodean a muchas estrellas jóvenes".
La nave espacial Kepler se encuentra en una misión destinada a hallar
planetas similares a la Tierra que podrían albergar vida. Borucki dice:
"En nuestra búsqueda de mundos habitables, acabamos de encontrar más
oportunidades para que exista vida".
Fuente: NASA
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