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Podríamos definir como bioelectricidad humana a la generación de energía
eléctrica a través de los movimientos del cuerpo.
El descubrimiento se atribuye al doctor Zhong Lin Wang del Instituto de
Tecnología de Georgia, el cual ha mencionado a los medios que "este
desarrollo representa un hito en la producción de dispositivos
electrónicos portátiles que puedan funcionar con energía generada por
los movimientos del cuerpo, sin necesidad de pilas ni enchufes
eléctricos".
Esta tecnología se basa en los nanocables piezoeléctricos de óxido de
zinc (ZnO), los cuales tienen la característica de poder producir
electricidad con los movimientos naturales del cuerpo, tales como el
movimiento de los dedos, los pasos al andar, etc.
El empeño del doctor Zhong Lin Wang se centra en la posibilidad de poder
alimentar los dispositivos móviles, o cualquier clase de instrumento
electrónico portátil, sin la necesidad de tener que depender de
baterías.
El sabe que esta es una fuente de negocio a muy corto plazo; de ahí su
empeño en el desarrollo de este tipo de nanotecnología.
La estabilidad climática de los compuestos empleados en las
nanotecnologías se ensaya con las cámaras de investigación de
laboratorio.
La simulación de climatologías adversas se realiza con las
cámaras de ensayos climáticos, también conocidas como cámaras climáticas
o cámaras de envejecimiento ambiental acelerado.
Estos equipos de laboratorio permiten predecir el comportamiento de los
materiales y los sistemas tras su exposición a las diversas condiciones
atmosféricas adversas a las cuales puedan ser expuestas y estudiar las
condiciones de resistencia de las mismas bajo climas críticos.
Las condiciones del desierto y zonas desertificadas, contaminación
atmosférica y niebla ácida, vientos huracanados, concentraciones de
ozono, radiaciones solares intensas, lluvia y oleaje, polvo y tormentas
de arena, hielo, nieve y granizo, climas húmedos y climas secos,
inundaciones, altas temperaturas y atmósferas volcánicas, etc., etc.,
son situaciones climatológicas las cuales pueden ser reproducidas a
escala de laboratorio con las cámaras de simulación.
CCI viene desarrollando desde 1967 cámaras climáticas de ensayos
ambientales acelerados y simuladores climáticos de laboratorio, entre
los que se encuentran las cámaras tipo METEOTRON, capaces de reproducir
las condiciones climatológicas más adversas que se puedan encontrar en
el universo accesible y acelerarlas a requerimiento. A este respecto es
de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institutos y centros
nacionales de energías renovables y compañías relevantes del sector,
entre otras entidades públicas y universidades diversas.
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