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Crédito de la imagen: NASA /
JPL-Caltech
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La composición formada por un mosaico de imágenes, muestra una parte del
lateral izquierdo del rover Curiosity de la NASA y en el centro, dos
marcas producidas por la ignición de los motores de los cohetes durante
la etapa de descenso.
También pueden apreciarse varios pequeños trozos de roca y suelo sobre
la cubierta superior del rover, que fueron levantados por los
retropropulsores.
Las imágenes utilizadas para hacer el mosaico fueron obtenidas por las
cámaras de navegación del rover el pasado 8 de agosto.
El borde del cráter Gale es la banda de color más claro en el horizonte,
a modo de cadena montañosa más clara.
La apasionante misión no ha hecho más que empezar. El escenario de
actuación es verdaderamente extenso. Queda mucho trabajo por delante y
muchas preguntas por responder.
Parece imposible que el Curiosity pueda funcionar bajo unas condiciones
ambientales tan adversas:
La atmósfera de Marte está compuesta de dióxido de carbono (95,3%),
nitrógeno (2,7%) y argón (1,6%).
La presión atmosférica es muy ligera, menos de una centésima parte de la
de la Tierra.
En la superficie se producen potentes tormentas de arena, también
conocidas como “diablos de arena”, y pueden abarcar todo el planeta. Los
vientos son fuertes, pueden llegar a velocidades de 150 kilómetros por
hora.
La temperatura media en la superficie es de aproximadamente -53ºC,
aunque la mínima puede alcanzar los -143ºC, y la máxima hasta los +27ºC
en verano, en el ecuador, al mediodía y en el punto más cercano al Sol.
Por eso, el éxito de la misión solo es posible gracias a los ensayos de
laboratorio realizados previamente con las cámaras criogénicas de
simulación.
Y es que, en lo relativo a la investigación de los medios para evaluar
la resistencia de los componentes y automatismos lanzados al espacio,
hay que decir que, tanto la simulación funcional, como los cambios de
clima y los choques térmicos a que son sometidos los sistemas y
mecanismos empleados, satélites, lanzaderas, aeronaves y sus
equipamientos, etc., pueden recrearse a escala de laboratorio con las
cámaras de ensayos e investigación, con el fin de poder determinar la
resistencia de todas las partes integrantes y detectar posibles fallos
irreversibles.
En este aspecto CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de
ensayos climáticos y de simulación ambiental para investigación y
control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha
suministrado este tipo de cámaras climáticas a las entidades y centros
de investigación más prestigiosas existentes en la actualidad, tales
como INTA, SENER, EADS CASA, INDRA, AIRBUS, ITACA, UNIVERSIDADES y
CENTROS TECNOLOGICOS DIVERSOS, etc.
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