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Habría que llenar muchas páginas para hacer una descripción generalizada
sobre los espacios confinados, especialmente en lo que se refiere a
cuestiones de seguridad.
Aquí nos vamos a referir a los riesgos derivados de la corrosión en
estos espacios cerrados.
Un espacio confinado se define como "un recinto cerrado, habitualmente
húmedo, con ventilación deficiente o nula, en el que pueden acumularse
sustancias gaseosas de diversa naturaleza, tales como contaminantes
tóxicos, inflamables, o con una atmosfera deficiente en oxigeno".
Ejemplos de espacios confinados son: reactores, tanques de
almacenamiento, salas subterráneas de transformadores, gasómetros,
túneles, alcantarillas, galerías de servicios, bodegas de barcos,
arquetas subterráneas, cisternas de transporte, etc.
Aunque parezca contradictorio hablar de “atmósfera deficiente en
oxígeno” (desde el punto de vista de la corrosión), en realidad no lo
es, sino todo lo contrario, debido a que la deficiencia de oxígeno en un
recinto cerrado sin renovación de aire, puede ser un indicio de que su
consumo ha podido ser debido precisamente a la existencia de un proceso
de corrosión, tanto visible como oculto.
Efectivamente, para que exista corrosión en las varillas corrugadas de
refuerzo de las armaduras de hormigón, es necesaria la presencia
simultánea de oxígeno y humedad. Así, existe corrosión si: PH< 7
(oxígeno + agua). PH>7 (oxígeno + agua + cloruros).
Por lo tanto, la posible existencia de procesos de corrosión en los
espacios confinados, debe ser tenida en cuenta antes de permitir el
acceso a los mismos, porque el posible consumo de oxígeno ambiental en
los procesos de oxidación puede hacer que disminuya por debajo del
límite seguro del 20%, haciendo que la atmósfera sea irrespirable.
También los productos utilizados para la limpieza o un trabajo
específico, pueden generar gases corrosivos y tóxicos.
Ha de tenerse además en cuenta que, debido a que este tipo de espacios
suelen estar abandonados durante largos periodos de tiempo, existe el
riesgo de derrumbe por corrosión estructural, cuestión por la cual, en
todos los casos, han de tomarse las debidas precauciones de inspección
periódica.
Para ensayar a escala de laboratorio la resistencia a la corrosión de
forma acelerada, se emplean las cámaras de niebla salina para la
simulación del ambiente marino, y otros ambientes corrosivos.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de atmósferas químicamente activas, de corrosión acelerada y
de simulación climática para investigación y control de calidad. A este
respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de
ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de
investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como
el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas CENIM (CSIC), etc.
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