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Hace unos 300 millones de años, la Tierra dejó súbitamente de producir
carbón de forma masiva. Esta circunstancia marcó el final del
Carbonífero, un periodo de la Era Paleozoica que había comenzado unos 60
millones de años antes y que se había caracterizado por la sucesiva
formación de inmensos estratos de carbón a partir de la acumulación y el
enterramiento de árboles primitivos que crecían en enormes bosques
pantanosos.
Un equipo internacional de científicos con participación del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que el fin
de esta era del carbón coincidió con la aparición de un grupo de hongos
altamente especializados. Los resultados, recogidos en el último número
de la revista Science, señalan que estos microorganismos desarrollaron
un sistema para descomponer eficazmente la enorme biomasa de las plantas
que habían colonizado el medio terrestre.
“Estos microorganismos primitivos, hongos de tipo basidiomiceto, habían
desarrollado un mecanismo basado en enzimas capaces de destruir una
barrera casi infranqueable hasta entonces: la lignina. Este polímero,
presente entonces y ahora en la madera, proporcionaba rigidez a los
troncos e impermeabilizaba las paredes de los vasos para que el agua y
los nutrientes se distribuyesen por toda la planta”, explica uno de los
autores del estudio, el investigador del CSIC Ángel Tomás Martínez.
Los científicos han dado con la clave tras haber realizado un análisis
comparativo de 31 genomas fúngicos. El estudio ha permitido conocer cómo
era el mecanismo empleado por los hongos para degradar la lignina. “Este
proceso se basa en la producción de un tipo de proteínas complejas
denominadas peroxidasas, que actúan sinérgicamente con otras enzimas
oxidativas. Hemos logrado establecer la historia evolutiva y la
cronología de los diferentes tipos de peroxidasas responsables de la
biodegradación de la lignina. Asimismo, los resultados han constatado la
existencia de peroxidasas hasta ahora prácticamente desconocidas”,
detalla Martínez, que trabaja en el Centro de Investigaciones Biológicas
del CSIC.
Nuevos biocatalizadores.
Las enzimas descubiertas podrían ser empleadas en el futuro desarrollo
de nuevos biocatalizadores industriales. Las nuevas enzimas serán
expresadas en microorganismos modelo, y posteriormente purificadas,
caracterizadas y modificadas mediante técnicas de ingeniería de
proteínas.
“Los mismos agentes biológicos responsables del descenso en la
producción de carbón durante el Carbonífero podrían permitirnos
desarrollar las herramientas biotecnológicas necesarias para la
producción sostenible de biocombustibles y otros productos a partir de
los recursos renovables que proporciona la biomasa vegetal”, precisa el
investigador del CSIC.
Estos estudios se llevarán a cabo en el marco del proyecto europeo
PEROXICATS, coordinado por el CSIC y en el que participan, entre otros,
investigadores del Centro de Investigaciones Biológicas (CSIC), el
Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (CSIC) y el Instituto de
Catálisis y Petroleoquímica (CSIC). La iniciativa cuenta también con la
colaboración de una universidad alemana y dos empresas privadas.
Fuente: CSIC (29/06/2012)
www.csic.es
Para estudiar a escala de laboratorio la influencia de las condiciones
ambientales en los procesos microbiológicos, se utilizan las cámaras
climáticas de ensayos.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de humedad relativa y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad.
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