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Un equipo de investigación del Instituto para la Agricultura y Recursos
Naturales de la Universidad de Nebraska-Lincoln (EEUU), dirigido por el
profesor Yiqi Yang, experto en la formulación de biomateriales, ha
conseguido desarrollar un plástico biodegradable, alternativo a los
derivados petrolíferos, utilizando la queratina existente en las plumas
de pollo.
Teniendo en cuenta que sólo en Estados Unidos se generan anualmente
cerca de dos millones de toneladas de residuos de plumas, es fácil
imaginar la magnitud de aprovechamiento a nivel mundial de este producto
avícola, que en la mayoría de los casos se desperdicia en los
vertederos.
Aunque ya hace tiempo que se estaba intentando utilizar este abundante
recurso animal, existía el problema de la pérdida de estabilidad del
producto cuando se ponía en contacto con el agua.
Ahora, este grupo de investigación norteamericano ha conseguido
desarrollar termoplásticos de plumas de pollo estables frente al agua,
mediante la adición de reactivos químicos tales como el poliacrilato de
metilo al 30%, de tal manera que, con 700 kilos de plumas, se puede
obtener una tonelada de plástico biodegradable para aplicaciones
múltiples en todos los sectores de la industria.
Esta emprendedora idea está inspirando o otros grupos de investigación
de diversas partes del planeta, entre los que podemos citar tesinas,
doctorados y proyectos de fin de carrera.
Y es que, a atractivos tales como su bajo coste, podemos añadir su
característica de sostenibilidad, no solo por su sencilla
reciclabilidad, sino también por ser altamente respetuoso con el medio
ambiente, con el añadido de que, por cada tonelada de producción de
bioplástico, se puede reducir la misma cantidad de un derivado
petrolífero altamente contaminante, con alto contenido en CO2, gas que
como es sabido, es responsable del efecto invernadero que nos está
llevando a un cambio climático peligroso para la vida sobre la Tierra.
Para ensayar la resistencia ambiental de los bioplásticos, se emplean
las cámaras climáticas de ensayos acelerados de laboratorio, capaces de
simular las variables de frio, calor, humedad, radiaciones solares, etc.
CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de ensayos climáticos
y de simulación ambiental para investigación y control de calidad de
plásticos. A este respecto es de destacar que CCI ha suministrado
cámaras de ensayos a las entidades más relevantes de nuestro país y los
centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad.
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