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Investigación. Fotosíntesis de microalgas y captura de CO2 atmosférico

 

Imagen: El grupo de investigación con los primeros fotobiorreactores desarrollados por Miguel Angel Beteta Garmendia (CCI control de Calidad 2009)

 

Imagen: Detalle de la unidad central del primer grupo de fotobiorreactores CCI

 

 

Cada vez son más los grupos universitarios que se suman a la investigación de las microalgas.


Pioneros como la Universidad de Cádiz, no solo estudian su cultivo para producción de biodiesel, sino también la captación de CO2, como ingrediente necesario para la fotosíntesis de su cultivo y su consecuente aprovechamiento como medio de captura para luchar contra el cambio climático.


Ahora se ha sumado también la Universidad de Valladolid, y más concretamente el Grupo de Investigación de Tecnologías Avanzadas Aplicadas al Desarrollo Rural Sostenible (Tadrus), ubicado en la Escuela de Ingeniería Agraria de Palencia y liderado por el profesor Luis Manuel Navas, el cual realiza el mismo proyecto de aplicación doble, para la producción de biodiesel marino y como medio de descontaminación atmosférica.


En lo que respecta a la investigación de laboratorio, y según está demostrando la Universidad de Cádiz con fotobiorreactores desarrollados por CCI, estos no solo permiten estudiar el cultivo de microalgas para propósitos de obtención de biocombustibles sustitutivos del petróleo, sino que también son un instrumento imprescindible para poner freno a la destrucción de la capa de ozono como consecuencia de la liberación a la atmósfera de gases contaminantes, y por ende, para evitar el cambio climático.


Efectivamente, la Universidad de Cádiz, es pionera en estudiar la viabilidad de utilizar diversas especies de microalgas marinas para retirar CO2 y óxidos de nitrógeno procedentes de emisiones industriales. Este trabajo se está realizando en las instalaciones del Centro Andaluz de Ciencia y Tecnología Marinas (CACYTMAR) mediante fotobiorreactores, y tiene como objetivo evaluar la capacidad potencial de captación que poseen distintas microalgas, así como establecer las condiciones óptimas de la inyección de gases en el cultivo. Y es que hay que tener en cuenta que la reducción de las emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono y otros gases -con efecto invernadero- es un compromiso de la sociedad actual y por ello; distintas iniciativas se están promoviendo en el ámbito internacional, entre las que se encuentra la utilización de microalgas.


De hecho, desde el grupo de investigación RNM-144 “Oceanografía y contaminación del litoral” de la Universidad de Cádiz, su portavoz, el profesor Jesús Forja, explica que están trabajando a dos escalas diferentes: “la primera de ellas usa fotobiorreactores de laboratorio y permite realizar un screening (criba) de la capacidad de distintas microalgas para captar CO2”, mientras que la segunda se realiza a un mayor nivel, mediante fotobiorreactores tubulares de elevada capacidad, y tiene por objeto “establecer los balances globales de gases y la producción de biomasa en diferentes condiciones de cultivo (inyección de gases, irradiancia y temperatura fundamentalmente)”, como aclaran desde la institución universitaria.


La captación mediante microalgas de CO2 presenta como ventajas el escaso tratamiento que requieren las emisiones industriales (filtración), así como el valor añadido de la biomasa que se produce (biodiesel, piensos animales, acuicultura). Por ello, “nuestro objetivo es encontrar microalgas capaces de captar CO2 con rapidez y que permitan utilizar condiciones flexibles para su cultivo”, en palabras de Jesús Forja.


En la actualidad se utilizan las microalgas para una enorme variedad de fines industriales, que van desde la obtención de biomasa para su utilización en alimentación humana y animal, hasta la extracción de productos de interés comercial (pigmentos, ácidos grasos, sustancias bioactivas, polisacáridos, etc.), sin olvidar el biodiesel, que es un sustituto o un aditivo del fuel obtenido a partir de aceites o grasas vegetales como estas especies marinas. De esta forma, cuando hablamos de las microalgas “tenemos que tener presente que hay una gran diversidad y que cada especie tiene unas características concretas que las hacen más o menos susceptible para ser utilizada en la captación de gases industriales”, según indica el profesor de la UCA.


Este grupo de investigación de la Universidad de Cádiz está trabajando inicialmente con las especies Nannochloris atomus, Tetraselmis chuii y Nannochloropsis gaditana. No obstante, se es consciente del número “limitado” de especies “que tenemos a nuestra disposición”, por ello es “importante para nosotros trabajar conjuntamente con el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (CSIC), ya que poseen una de las colecciones microalgas más importante de Europa, sin pasar por alto, el elevado grado de conocimiento que algunos de sus científicos tienen sobre la fisiología de estos organismos marinos”. El portavoz del grupo de investigación sostiene que “pretendemos analizar el mayor número de microalgas posibles para poder tener en un futuro una base de datos que permita decidir sobre las especies de microalgas más adecuadas en función de la composición de los gases industriales y de las condiciones de cultivo”. Y para ello, trabajan ya en proyectos de investigación de Excelencia de la Junta de Andalucía (en el que participan también el CSIC y la Universidad de Granada) y del Plan Nacional I+D+i.


CCI fabrica bajo proyecto diversos tipos de fotobiorreactores de laboratorio para investigación de crecimiento de algas a escala piloto, basados en:

 

- Tubos de estructura macromolecular de diferentes diámetros y longitudes.

 

- Tubos de vidrio pyrex, de diferentes diámetros y longitudes.

 

- Cámaras de placas macromoleculares de diversas capacidades.

 

- Cámaras de vidrio templado de diversas capacidades.

 

- Etc.

 

Los fotobiorreactores fabricados por CCI pueden ser instalados bajo condiciones ambientales externas, unidades móviles de diferentes capacidades, o en cámaras climáticas de simulación controlada.


Con los fotobiorreactores diseñados por CCI, es posible investigar el rendimiento productivo de los cultivos en las condiciones climatológicas existentes en las diversas regiones de la Tierra y en las diferentes estaciones del año, sin necesidad de realizar costosos desplazamientos. Con ello es posible determinar a escala de laboratorio la posible producción estimada en cada región geográfica del planeta.


En todos los casos la radiación lumínica fotosintéticamente activa, basada en tecnología optoelectrónica de larga vida (hasta 100.000 horas), es equivalente a la emitida por el sol, proporcionando una energía radiante de valor medio hasta 1.000 W/m2 por segundo, regulable en intensidad.

 

www.cci-calidad.com

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