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Imagen: Europa Press
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Una vez más, la biomímesis, como tecnología inspirada en la naturaleza,
aporta a los científicos nuevas aplicaciones revolucionarias.
En esta ocasión se trata de aplicar la ingeniería biónica a las alas del
insecto denominado “barquero de agua”, del género Corixidae, cuya
cualidad especial estriba en su excepcional capacidad de repeler el agua
(superhidrofobicidad).
Así, según un trabajo publicado en la revista “Chinese Science
Bulletin”, el científico Shi Yanlong de la facultad de Ingeniería
Química de las Universidades de Gansu y Hexi, ha estudiado un sistema de
propulsión basado en las alas posteriores de un insecto acuático,
denominado “barquero de agua” (Corixidae).
La superhidrofobicidad de las alas traseras de este insecto del agua, le
permite nadar libremente, y respirar en ese medio, con la ayuda del aire
atrapado en la superficie de las alas traseras, sin verse afectado por
la humedad reinante. Este tipo de investigaciones proporcionan nuevas
estrategias y enfoques para diseñar nuevos submarinos, como así también,
robots acuáticos que podrían nadar en el agua, y caminar sobre su
superficie.
Parece que tal cualidad se debe a que, entre las gotas de agua y las
alas traseras del insecto, se forma en una fase sólido-líquido-gas, de
tal manera que en la superficie rugosa, el aire puede quedar atrapado
dentro de las microestructuras superficiales de las alas. El área de
contacto total entre las gotas de agua y de aire atrapadas dentro de las
estructuras se estima en aproximadamente un 91%, o lo que es lo mismo,
el área de contacto entre las gotas de agua y la superficie del ala
sólida es del 9%, lo que hace imposible que el agua las moje
completamente.
Estas características podrían inspirar el desarrollo de nuevos sistemas
aplicables a los medios acuáticos, tecnología submarina y otras muchas
aplicaciones industriales, tales como la fabricación de fibras
especiales, nuevos materiales, etc.
Fuente: Wikipedia, Europa Press.
En lo relativo a la investigación y comportamiento de los especímenes
bajo diversas condiciones ambientales, hay que decir que, tanto la
simulación funcional, como los cambios de clima, pueden recrearse a
escala de laboratorio con las cámaras de ensayos.
En este aspecto CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de
ensayos climáticos y de simulación ambiental para investigación y
control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha
suministrado este tipo de cámaras climáticas a las entidades y centros
de investigación más prestigiosas existentes en la actualidad, tales
como INTA, SENER, EADS CASA, INDRA, AIRBUS, ITACA, UNIVERSIDADES y
CENTROS TECNOLOGICOS DIVERSOS, etc.
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