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La industria de la celulosa ha descubierto el potencial de la
nanotecnología y las investigaciones se suceden para buscar
oportunidades que complementen el maltrecho negocio tradicional del
papel.
CelluForce ha creado unas nanopartículas que se aplican a segmentos tan
lejanos como la aviación, el textil o la alimentación.
"Esto es una nueva tecnología que nunca antes se ha visto. Producimos,
todavía de forma experimental, nanocristales de celulosa, que se extrae
de la madera", asegura Jean Moreau, presidente de CelluForce. Ocho
toneladas de madera se convierten en una tonelada de nanocelulosa, el
producto final.
¿Cuáles son las aplicaciones de este producto revolucionario? "Sus
atributos son para añadir más fuerza y ligereza a otros materiales con
los que se combina, aunque también tiene propiedades ópticas", responde
Moreau, que agrega que "ahora estamos llevando a cabo 25 test con otras
empresas para ver aplicaciones. Van desde el negocio textil, hasta los
materiales compuestos, pasando por la industria del automóvil".
Para hacerse una idea de las capacidades de la nanocelulosa, CelluForce
explica que es más fuerte que el kevlar y se trata de "un aditivo
totalmente natural, procedente de los árboles". Este origen hace que sea
un producto mucho más barato que sus competidores plásticos
tradicionales, que dependen del precio del petróleo.
Otras compañías del sector ya han detectado el potencial de las micro y
nanofibras de celulosa para llegar a nuevos mercados. Inventia, Stora
Enso y UPM están investigando soluciones parecidas a la de la canadiense
CelluForce, pero todavía se encuentran en estadios iniciales. Esta
tendencia de mercado se extenderá en unos diez años y equilibrará las
cuentas del negocio papelero, en pleno cierre de capacidad y
concentración en Europa.
"Hemos construido una planta de demostración de 3.000 metros cuadrados.
Hasta ahora, son pruebas y no seremos completamente comerciales hasta
dentro de cinco años", afirma Moreau. El centro tiene capacidad para
generar unos 500 kilos de nanocelulosa al día. La tonelada de este
producto puede valer alrededor de 500 dólares canadienses, aunque la
compañía prefiere no especificar el precio exacto.
CelluForce nació en 2010 con una subvención de 33 millones de dólares
canadienses del Gobierno y otros 13 millones aportados por sus dos
socios: el centro de investigación FDI y el gigante del papel Domtar.
Este grupo es el principal productor de papel de periódico en
Norteamérica y el segundo del mundo. Factura unos 5.900 millones de
dólares al año y emplea a 8.000 personas.
Fuente: CelluForce, EFE, Expansión.
Para ensayar los productos derivados de la celulosa se utilizan las
cámaras de simulación ambiental.
Estos equipos de laboratorio permiten predecir el comportamiento de los
materiales textiles, papel, cartón, etc., tras su exposición a las
diversas condiciones atmosféricas adversas a las cuales puedan ser
expuestos y estudiar su resistencia a la intemperie.
CCI viene desarrollando desde 1967 cámaras climáticas de ensayos
ambientales acelerados y simuladores climáticos de laboratorio, entre
los que se encuentran las cámaras tipo METEOTRON, capaces de reproducir
las condiciones climatológicas más adversas que se puedan encontrar en
el universo accesible y acelerarlas a requerimiento. A este respecto es
de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institutos y centros
nacionales de energías renovables y compañías relevantes del sector,
entre otras entidades públicas y universidades diversas.
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