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Según un artículo publicado en la revista científica Science, una
expedición patrocinada por la NASA, denominada ICESCAPE (Impacto del
Cambio Climático sobre los Ecosistemas y la Química del Medio Ambiente
Ártico del Pacífico), realizó perforaciones en el hielo con el fin de
analizar el contenido de microorganismos vegetales en su medio marino.
El descubrimiento biológico es tan espectacular e inesperado como
“hallar un bosque lluvioso en el medio de un desierto”.
"Si alguien me hubiera preguntado antes de la expedición si veríamos
floraciones debajo del hielo, le hubiera dicho que era imposible", dijo
Kevin Arrigo, de la Universidad de Stanford en California, jefe de la
misión y autor principal del nuevo estudio. "Este descubrimiento fue una
sorpresa absoluta".
Se pensaba que el fitoplancton crecía únicamente después de que el hielo
marino se retiraba con la llegada del verano, pero ahora, al tornarse
más delgado, está permitiendo que la luz del Sol llegue al agua ubicada
por debajo del hielo marítimo, produciéndose la fotosíntesis.
El hallazgo revela una nueva consecuencia del calentamiento climático en
el Ártico y proporciona una importante clave para comprender los
impactos del clima y el medio ambiente en constante cambio en el Océano
Ártico y su ecología.
Los científicos que se encontraban a bordo de un rompehielos de la
guardia costera de Estados Unidos exploraron las aguas árticas de los
mares de Beaufort y Chukchi, en las costas oeste y norte de Alaska.
Durante el mes de julio del año 2011, en la división de la misión
ICESCAPE dedicada al mar de Chukchi, observaron floraciones debajo del
hielo, que se extendían desde el borde del hielo con el mar hasta 116
kilómetros en el interior de la placa de hielo.
El fitoplancton estaba extremadamente activo, y llegó a duplicar su
cantidad más de una vez al día. Las floraciones en las aguas abiertas se
producen a un ritmo mucho más lento, y se duplican cada dos a tres días.
Este ritmo de crecimiento se encuentra entre los más elevados que se han
medido en aguas polares. Los investigadores estiman que la producción de
fitoplancton debajo del hielo en partes del Ártico podría ser hasta 10
veces más elevada que en las cercanas aguas abiertas del océano.
El descubrimiento tiene implicaciones para el ecosistema ártico y las
especies migratorias (tales como las ballenas y las aves). El
fitoplancton es el alimento de pequeños animales oceánicos, los cuales a
su vez constituyen el alimento de peces más grandes y animales
oceánicos. Un cambio en la secuencia temporal de las floraciones puede
causar trastornos para los animales más grandes que se alimentan ya sea
de fitoplancton o de las criaturas que comen estos microorganismos. "A
las especies migratorias se les podría hacer cada vez más difícil
conocer cuál es el momento en sus ciclos vitales para estar en el Ártico
cuando la floración está en su punto máximo".
Antes, los investigadores pensaban que el hielo marítimo del Océano
Ártico bloqueaba la mayor parte de la luz del Sol que el fitoplancton
necesitaba para crecer. Pero, en las últimas décadas, hielo más joven y
más delgado ha reemplazado gran parte del hielo más antiguo y más grueso
del Ártico.
Estas lagunas extensas pero superficiales producidas por el
derretimiento de la nieve actúan como ventanas para ver el océano, y
permiten que grandes cantidades de luz solar atraviesen el hielo para
llegar hasta el agua que está debajo.
"Cuando observamos debajo del hielo, fue como un negativo fotográfico.
Debajo de las áreas de hielo puro que reflejan un montón de luz del Sol,
estaba oscuro. Debajo de las lagunas, estaba muy brillante".
"En este momento, no sabemos si estas incremento de las floraciones de
fitoplancton han estado sucediendo en el Ártico durante mucho tiempo y
simplemente no las hemos observado", agregó Arrigo. "Estas floraciones
podrían esparcirse en el futuro si la cubierta de hielo del Ártico
continúa adelgazando".
Fuente: NASA
Para el estudio del crecimiento de los microorganismos vegetales marinos
se emplean las cámaras climáticas dotadas de fuentes lumínicas
fotosintéticamente activas como la representada en la imagen adjunta.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de humedad relativa y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad.
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