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Climatización sostenible y arquitectura bioclimática: Laboratorio de vigas frías activas y pasivas

 

Imagen: Sustpro

 

Imagen: ABC Halton Technology

“La causa principal de que continúe deteriorándose el medio ambiente mundial son las modalidades insostenibles de consumo y producción, particularmente en los países industrializados”. Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible.


La arquitectura bioclimática consiste en el diseño de edificios teniendo en cuenta las condiciones climáticas, aprovechando los recursos naturales disponibles para disminuir los impactos ambientales, intentando reducir los consumos de energía.


Una vivienda bioclimática puede conseguir un gran ahorro e incluso llegar a ser sostenible en su totalidad. Aunque el coste de construcción puede ser mayor, puede ser rentable, ya que el incremento en el costo inicial puede llegar a amortizarse en el tiempo al disminuirse los costos de operación.


La Arquitectura Bioclimática aprovecha las condiciones climáticas naturales y la física de elementos constructivos para acondicionar el interior del edificio sin maquinas. Se enfoca principalmente a lograr confort térmico mediante técnicas constructivas de climatización sostenible, basadas en “estrategias pasivas” consistentes en la incorporación de calor, frío, luz, humedad, etc., de manera natural, sin artefactos mecánicos alimentados por electricidad o combustibles, con la máxima eficiencia energética posible.


Entendemos por eficiencia energética al conjunto de acciones encaminadas a optimizar la relación entre la mínima cantidad de energía consumida y el máximo confort climático resultante.


Dentro de las técnicas de climatización sostenible empleadas en la arquitectura bioclimática podemos destacar el colector solar térmico y fotovoltaico, la microturbina, el aerogenerador, etc., y las vigas frías.


Las vigas frías son sistemas de climatización simplificados, también denominados sistemas de refrigeración hidrónica, diseñados bajo principios de protección medioambiental y de sostenibilidad, basados en la utilización de circuitos de agua como medio de intercambio térmico. Las vigas frías toman su nombre de su forma de canalización alargada y delgada.


Existen dos tipos de vigas frías: Vigas frías pasivas y vigas frías activas.


La viga fría pasiva consiste en una canalización hueca con un serpentín refrigerante en su interior, a través del cual se bombea agua de suministro a temperatura normalmente comprendida entre 15 y 17 grados centígrados. El aire frío resultante (más denso que el aire caliente del entorno) fluye hacia abajo por gravedad, generando un flujo de climatización por convección natural.

Por el contrario, la viga fría activa requiere una provisión directa de aire forzado. El aire primario es introducido en la viga por medio de boquillas de alta velocidad que inducen al aire caliente a fluir hacia arriba dentro de la viga y retornar a la sala, por efecto venturi, a través de rejillas difusoras. Las vigas frías activas proporcionan un control efectivo de la humedad mediante el aire primario proporcionado a través de las vigas.


Ni las vigas activas ni las pasivas tienen mecanismos móviles, por lo cual tienen una larga vida útil y un bajo coste de mantenimiento. Las vigas frías pueden ser parte de un sistema primario de aire de volumen constante. También pueden controlarse de forma precisa la relación entre la temperatura y la humedad de la sala mediante el control del agua de enfriamiento aportada a la viga.


El control de la condensación es importante para cualquier sistema de vigas frías en edificios con ventilación natural o con una programación de desocupación durante las noches y fines de semana, especialmente cuando arranca el sistema.


De hecho, el Problema más común hasta la fecha ha sido precisamente que la humedad se acumulara en las superficies frías por condensación, provocando que los materiales del techo se deterioren y sean fuente de crecimientos bacterianos. Los sistemas actuales casi siempre requieren de sistemas de aire exterior y aislamientos muy eficaces para poder eliminar la humedad.


En la mayoría de los casos, la fuente predomínate de humedad es la contenida en el aire de ventilación, en cuyo caso la solución pasa por deshumidificarlo antes de su entrada a la sala.


Un informe del departamento de energía de EEUU, indica que con un buen control de los puntos críticos de medición, es posible evitar la condensación en las toberas de difusión, incluso en los momentos de máxima ocupación o bajo condiciones climáticas de alta humedad relativa.


La tecnología de vigas frías no solo ha probado ser energéticamente más eficiente que otros sistemas convencionales de aire acondicionado, sino que también reduce el coste que conlleva este tipo de instalaciones, ahorrando costes de instalación y de consumo energético. Otra ventaja para los constructores es que las vigas frías también pueden combinarse con la mayoría de los diseños de techos, o instalarse justo por encima de estos para ocultarlas.

Las vigas frías pueden ahorrar hasta un 17% en la energía de refrigeración y hasta un 25% en energía de ventilación.

 

Como alternativa a las vigas frías de climatización para la estación veraniega, existe la calefacción por inducción para tiempo de invierno, en la cual los sistemas van instalados en falso suelo, en lugar de falso techo, y el agua recirculante por el serpentín, en lugar de ser fría, es caliente.


Fuentes: Wikipedia, Eneri-source.wikispaces, Sustpro, ABC Halton Technology, Trox-Texnik, Koolair, Tayra, Ashrae, Habitat sustentable, Asociación Casa Bioclimática, UPC experimento VISC-A LOW3, Información Comité Técnico de Normalización AEN-CTN 100 Climatización, normativas AENOR UNE-EN 15116, UNE-EN 14240 y UNE-EN 14518.


Para estudiar a escala de laboratorio el rendimiento de las vigas frías, se utilizan las cámaras climáticas de experimentación en flujo laminar horizontal (gran caudal y baja velocidad de aire recirculante), las cuales además de sus propios controles, están dotadas de subsistemas de climatización del flujo de aire aportado a la viga fría, con control de caudal monitorizado de alta precisión, y sistemas adicionales de control térmico de enfriamiento experimental del agua de intercambio térmico aportado al serpentín de la viga fría. Durante los ensayos, el flujo laminar en el área de acción del difusor de la viga fría es esencial para evitar perturbaciones que puedan afectar al comportamiento del efecto venturi generado por la depresión del aire impulsado y su correspondiente control.


Un software adecuado permite monitorizar todas las variables intervinientes conjuntamente: Parámetros de la cámara climática (frio, calor, humedad y velocidad de aire), parámetros de aire recirculante en la viga fría (frío, calor, humedad y velocidad de flujo de aire recirculante en la salida del difusor), y temperatura del agua de refrigeración del serpentín de la viga fría.


CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de experimentación de construcción modular para investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad.

 

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