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Imagen: ICMol / UV
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Según un trabajo publicado en la revista Nature Communications y
difundido por las Agencias EFE y Europa Press, investigadores del
Instituto de Ciencia Molecular (ICMol), situado en el Parc Científic de
la Universitat de València, , han conseguido introducir moléculas de gas
en materiales magnéticos no porosos, haciendo posible que los mismos
actúen como sensores moleculares.
Los sensores obtenidos son mucho más precisos y versátiles en virtud de
la combinación potencial resultante conseguida entre la acción de
detección óptica molecular y la propia respuesta magnética, cualidad
sumativa inexistente hasta el momento en este tipo de materiales
cristalinos.
El trabajo forma parte de la tesis doctoral de Mónica Giménez Márquez,
codirigida por Guillermo Mínguez y Eugenio Coronado (investigadores del
ICMol).
“Los materiales inteligentes responden a estímulos externos como la luz,
la presión, la temperatura o la humedad para cambiar sus propiedades.
Este cambio en las propiedades puede aprovecharse para utilizar estos
materiales como sensores moleculares. Así por ejemplo en los últimos
años se han diseñado materiales porosos de naturaleza metal-orgánica
(MOFs) que cambian sus propiedades al alojar moléculas de gas en sus
poros”.
Los autores de este trabajo han demostrado cómo el magnetismo de un
material no poroso basado en el ión magnético cobre (II) cambia
drásticamente tras la quimisorción de moléculas gaseosas de ácido
clorhídrico (HCl). Al exponer este sólido metal-orgánico no poroso a
vapores de HCl, estas moléculas se incorporan en la red cristalina
mediante ruptura y formación de enlaces, pudiendo ser eliminadas
posteriormente. A pesar de los numerosos cambios estructurales que
tienen lugar, la cristalinidad se mantiene, lo que permite entender el
proceso de captura y emisión de moléculas de HCl.
Para ensayar las respuestas de los sensores de temperatura, humedad,
radiaciones solares, etc., se utilizan las cámaras de simulación
ambiental.
Estos equipos de laboratorio permiten predecir el comportamiento de los
materiales y los sistemas tras su exposición a las diversas condiciones
atmosféricas adversas a las cuales puedan ser expuestas y estudiar su
resistencia a la intemperie.
CCI viene desarrollando desde 1967 cámaras climáticas de ensayos
ambientales acelerados y simuladores climáticos de laboratorio, entre
los que se encuentran las cámaras tipo METEOTRON, capaces de reproducir
las condiciones climatológicas más adversas que se puedan encontrar en
el universo accesible y acelerarlas a requerimiento. A este respecto es
de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institutos y centros
nacionales de energías renovables y compañías relevantes del sector,
entre otras entidades públicas y universidades diversas.
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