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Imagen: ASTRIUM-EADS
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Según han informado fuentes de las agencias NASA y ESA, el nuevo
observatorio astronómico espacial “James Webb” (James Webb Space
Telescope) cuyas siglas son JWST, conlleva un telescopio de alta
resolución que incorpora instrumentos desarrollados con tecnología
española, demostrando una vez más el alto nivel de creatividad y
capacidad tecnológica de los grupos de investigación científica de
nuestro país.
Uno de los instrumentos que incorpora el JWST es el MIRI (Mid InfraRed
Instrument), un espectrómetro infrarrojo capaz de detectar la luz de una
vela en Júpiter; resolución que servirá para explorar lo más profundo
del universo.
Más de 200 ingenieros del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial
(INTA), del CSIC, el CAB (Centro de Astrobiología de Canarias) y varias
empresas colaboradoras, han participado en el proyecto liderado por
investigadores del Reino Unido, además de la propia NASA y la Agencia
Espacial Canadiense (CSA).
En el INTA también se ha desarrollado un simulador optomecánico (MTS),
capaz de funcionar a temperaturas ultra-criogénicas de hasta -235 ºC en
una cámara de simulación de helio líquido.
"MIRI es un instrumento diez veces más sensible que cualquier otro de su
clase", indicó Luis Colina, investigador del CAB. "Tendrá una resolución
angular similar a la del Hubble pero con tecnología infrarroja de alta
resolución en lugar de utilizar lentes ópticas".
MIRI explorará los más recónditos lugares del universo, detectando y
caracterizando las primeras galaxias de la creación, los primeros
cuásares, la formación de estrellas y sus discos planetarios, así como
la composición química de la atmósfera de los exoplanetas.
La ESA entregó a la NASA dichos instrumentos, en una emotiva ceremonia,
tras la cual viajarán hasta EEUU al Centro Goddard de Vuelos Espaciales
de la NASA.
El JWST, con un espejo segmentado de 6,5 metros de diámetro, será el
mayor telescopio desarrollado hasta la fecha, y comenzará a transmitir
datos a partir del año 2018.
En lo relativo a la investigación de los medios para evaluar la
resistencia de los componentes y automatismos lanzados al espacio, hay
que decir que, tanto la simulación funcional, como los cambios de clima
y los choques térmicos a que son sometidos los sistemas y mecanismos
empleados, satélites, lanzaderas, aeronaves, personas y sus
equipamientos, etc., pueden recrearse a escala de laboratorio con las
cámaras de ensayos e investigación, capaces de alcanzar temperaturas
ultra-criogénicas cercanas al cero absoluto.
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