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Además de la obtención de biodiesel, las microalgas marinas son una
fuente de diversos productos de elevado valor científico, debido a que
producen o acumulan, en determinadas condiciones de cultivo, sustancias
químicas de elevado interés para sectores industriales múltiples.
Algunos de estos compuestos como el β-caroteno, la astanxatina, y los
ácigos grasos poliinsaturados, se utilizan como suplementos
nutricionales puros o se incorporan en alimentos para consumo humano o
en piensos para animales.
De las microalgas marinas se pueden obtener compuestos tan diversos
como:
• Pigmentos o moléculas con acción antioxidante.
• Colorantes naturales.
• Ácidos grasos poliinsaturados como el 20:4n-6, 20:5n-3 y 22:6n-3
• Proteínas ricas en aminoácidos esenciales.
• Polisacáridos y exopolisacáridos con propiedades farmacéuticas.
• Vitaminas.
• Y muchos otros...
En la actualidad se utilizan las microalgas para una enorme variedad de
fines industriales, que van desde la obtención de biomasa para su
utilización en alimentación humana y animal, hasta la extracción de
productos de interés comercial (pigmentos, ácidos grasos, sustancias
bioactivas, polisacáridos, etc.), sin olvidar el biodiesel, que es un
sustituto o un aditivo del fuel obtenido a partir de aceites o grasas
vegetales como estas especies marinas. De esta forma, "cuando hablamos
de las microalgas tenemos que tener presente que hay una gran diversidad
y que cada especie tiene unas características concretas que las hacen
más o menos susceptibles para ser utilizadas en diversas aplicaciones
industriales”, indica el profesor Forja de la Universidad de Cádiz.
Este grupo de investigación está trabajando inicialmente con las
especies Nannochloris atomus, Tetraselmis chuii y Nannochloropsis
gaditana. No obstante, se es consciente del número “limitado” de
especies “que tenemos a nuestra disposición”, por ello es “importante
para nosotros trabajar conjuntamente con el Instituto de Ciencias
Marinas de Andalucía (CSIC), ya que poseen una de las colecciones
microalgas más importante de Europa, sin pasar por alto, el elevado
grado de conocimiento que algunos de sus científicos tienen sobre la
fisiología de estos organismos marinos”. El portavoz del grupo de
investigación sostiene que “pretendemos analizar el mayor número de
microalgas posibles para poder tener en un futuro una base de datos que
permita decidir sobre las especies de microalgas más adecuadas en
función de la composición de los gases industriales y de las condiciones
de cultivo”. Y para ello, trabajan ya en proyectos de investigación de
Excelencia de la Junta de Andalucía (en el que participan también el
CSIC y la Universidad de Granada) y del Plan Nacional I+D+i.
CCI fabrica bajo proyecto diversos tipos de fotobiorreactores de
laboratorio para investigación de crecimiento de algas a escala piloto,
basados en:
- Tubos de estructura macromolecular de diferentes diámetros y
longitudes.
- Tubos de vidrio pyrex, de diferentes diámetros y longitudes.
- Cámaras de placas macromoleculares de diversas capacidades.
- Cámaras de vidrio templado de diversas capacidades.
- Etc.
Los fotobiorreactores fabricados por CCI pueden ser instalados bajo
condiciones ambientales externas, unidades móviles de diferentes
capacidades, o en cámaras climáticas de simulación controlada.
Con los fotobiorreactores diseñados por CCI, es posible investigar el
rendimiento productivo de los cultivos en las condiciones climatológicas
existentes en las diversas regiones de la Tierra y en las diferentes
estaciones del año, sin necesidad de realizar costosos desplazamientos.
Con ello es posible determinar a escala de laboratorio la posible
producción estimada en cada región geográfica del planeta.
En todos los casos la radiación lumínica fotosintéticamente activa,
basada en tecnología optoelectrónica de larga vida (hasta 100.000
horas), es equivalente a la emitida por el sol, proporcionando una
energía radiante de valor medio hasta 1.000 W/m2 por segundo, regulable
en intensidad.
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