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Según un trabajo publicado por la Escuela de Ingeniería de la
Universidad de Illinois, un equipo de investigación dirigido por el
profesor Soon-Jo Chung, del Departamento de Ingeniería Aeroespacial de
dicha universidad norteamericana, ha culminado la primera fase del
desarrollo de un robot-ave capaz de volar y posarse sobre la mano de una
persona.
Al igual que en la cetrería, el equipo de trabajo ha sido capaz de
lograr que el robot aletee, remonte el vuelo y modifique su trayectoria
en el aire con una gran precisión.
Parece que se trata de la primera demostración del vuelo de un ave
robótica capaz de realizar dicha maniobra, cuestión que a buen seguro
será de gran interés para propósitos militares.
De hecho, los vehículos aéreos no tripulados permiten a las fuerzas
armadas recopilar datos o atacar objetivos sin necesidad de asumir más
riesgos que los de la pérdida del propio instrumento volador. De ahí que
cada vez sean más los grupos de investigación que trabajan en el
desarrollo de “drones” cada vez de menores dimensiones para pasar
desapercibidos, hasta el extremo de llegar incluso a alcanzar el tamaño
de insectos.
El proyecto, financiado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, aprovecha
la capacidad de maniobra que tiene el robot, gracias a su aleteo, para
cambiar de dirección sin necesidad de utilizar sistemas sofisticados,
además de permitir el vuelo de planeo sin consumo de energía.
“Poner a prueba los sistemas aerodinámicos, los mecanismos de guiado del
robot y el control del movimiento de las alas, para conseguir que el
robot se pose sobre una superficie tan pequeña como la de una mano, ha
sido uno de los retos más difíciles afrontados por el equipo, puesto que
ello implicaba la realización de maniobras muy precisas en cortos
espacios de tiempo”, indicó el profesor Soon-Jo.
Para estudiar a escala de laboratorio la respuesta de los mecanismos,
dispositivos electrónicos, etc., bajo cualquier condición meteorológica,
se emplean las cámaras climáticas de simulación.
Estos equipos de laboratorio permiten predecir el comportamiento de los
materiales y los sistemas tras su exposición a las diversas condiciones
atmosféricas adversas a las cuales puedan ser expuestas y estudiar su
resistencia a la intemperie.
CCI viene desarrollando desde 1967 cámaras climáticas de ensayos
ambientales acelerados y simuladores climáticos de laboratorio, entre
los que se encuentran las cámaras tipo METEOTRON, capaces de reproducir
las condiciones climatológicas más adversas que se puedan encontrar en
el universo accesible y acelerarlas a requerimiento. A este respecto es
de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institutos y centros
nacionales de energías renovables y compañías relevantes del sector,
entre otras entidades públicas y universidades diversas.
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