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La superconductividad representa un reto científico prioritario en todos
aquellos aspectos relacionados con la transmisión de energía eléctrica y
con el magnetismo aplicado a vencer la resistencia a la fricción de los
cuerpos en movimiento.
Al no sufrir pérdidas por calor, los materiales superconductores pueden
mantener corrientes eléctricas de forma indefinida, debido a que no
ofrecen resistencia al paso de la corriente. A su vez, tienen la
particularidad de repeler los campos magnéticos, lo cual hace factible
que un imán pueda “levitar” en su campo de proximidad, efecto que ha
sido eficazmente aplicado en el transporte ferroviario (levitación
magnética MAGLEV), debido a que con ello se elimina la resistencia a la
fricción mecánica, exceptuando la ejercida por el aire.
La influencia de la temperatura en la superconductividad es notoria.
En sus orígenes era necesario trabajar a la temperatura crítica de
-260ºC (próxima al cero absoluto), lo que implicaba refrigerar los
materiales con helio líquido, posteriormente se consiguió el objetivo a
temperaturas de -196ºC empleando nitrógeno líquido como refrigerante.
En la actualidad diversos grupos de científicos de todo el planeta
vienen estudiando la obtención de materiales superconductores a
temperaturas cada vez más elevadas.
La obtención de este tipo de materiales hará factible el desarrollo de
sistemas de transporte por levitación magnética de bajo consumo y no
contaminantes, el aumento del rendimiento en el suministro eléctrico a
núcleos urbanizados lejanos sin pérdidas, simplemente reemplazando los
cables de cobre por cables superconductores, la fabricación de
supercomputadoras de pequeño tamaño capaces de realizar billones de
operaciones por segundo, superconductores mil veces más rápidos y
económicos que los actuales, la creación de “depósitos magnéticos” para
almacenamiento de energía, generación de electricidad mediante procesos
de fusión nuclear controlada, la construcción de aceleradores de
partículas elementales de menor tamaño que los existentes en la
actualidad, etc.
Para llevar a cabo este tipo de investigaciones se utilizan las cámaras
de ensayos criotérmicos de laboratorio.
En este aspecto CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de
ensayos climáticos y de simulación ambiental para investigación y
control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha
suministrado este tipo de cámaras climáticas a las entidades y centros
de investigación más prestigiosas existentes en la actualidad, tales
como INTA, SENER, EADS CASA, INDRA, AIRBUS, ITACA, UNIVERSIDADES y
CENTROS TECNOLOGICOS DIVERSOS, etc.
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