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Según un estudio publicado en la revista Weather, un equipo liderado por
españoles ha interpretado por primera vez las crónicas escritas en Iraq
por historiadores árabes y ha recogido una cronología de eventos
climáticos del año 816 al 1009, cuando las olas de frío y las nevadas
estaban a la orden del día.
El equipo de investigación liderado por la Universidad de Extremadura
(UNEX) se sorprendió en especial con el "inesperado" descenso de las
temperaturas de julio de 920. Según los documentos analizados, los
habitantes de Bagdad tuvieron que bajar de sus tejados (donde solían
dormir en verano), meterse en casa e incluso abrigarse con mantas. Las
temperaturas pudieron entonces descender 9 ºC respecto a la media actual
en un mes de julio.
"Hemos recuperado una interesante cronología de eventos climáticos como
sequías, inundaciones, lluvias, heladas, olas de frío o calor, y fuertes
vientos para el periodo 816-1009 en los actuales Iraq y Siria".
La investigación demuestra que durante la primera mitad del siglo X, los
eventos climáticos fríos en Bagdad tuvieron mayor frecuencia e
intensidad que en la actualidad. Mientras que la ciudad iraquí registró
solo dos días con temperaturas por debajo de 0 ºC entre 1954 y 2008, al
menos hubo seis días muy fríos en un periodo de 42 años en el siglo X.
El estudio, destaca un alto número de olas de frío. "El periodo de 902 a
944 concentra una frecuencia muy alta, si la comparamos con los datos
meteorológicos actuales.
Si comparamos estas crónicas con las noticias actuales sobre la
desaparición de los glaciares, las hemerotecas de las diversas regiones
geográficas, o el simple recuerdo de las nevadas caídas en zonas
actualmente secas, hace no más de 30 ó 40 años, no es difícil deducir
que realmente algo está cambiando de manera demasiado rápida en nuestro
planeta.
Estas crónicas no hacen más que confirmar las conclusiones a las que se
llega a través de estudios científicos geológicos, de corales, especies
vegetales, restos fósiles, etc., que se vienen realizando por diversos
grupos de investigadores.
La investigación a escala de laboratorio se realiza con las cámaras
climáticas.
Este tipo de cámaras están formadas por recintos isotérmicos capaces de
generar en su interior temperaturas, humedades relativas, radiaciones
solares y concentraciones de CO2 mediante multidispensadores de caudal
variable.
CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR,
armarios frigoríficos, arcones, cámaras frigoríficas, cámaras
criogénicas por nitrógeno líquido y cámaras de congelación termodinámica
mediante maquinaria autónoma para tratamientos, investigación y control
de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este
tipo de cámaras para las entidades de la máxima relevancia y los centros
de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad.
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