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De la misma manera en que, hace 12.800 años el clima en la Tierra sufrió
un repentino enfriamiento, que duró 1.300 años, y que fue atribuido al
impacto de un meteorito sobre Norteamérica, ahora el planteamiento
científico pretende averiguar cuál fue la causa del fin de dicha etapa
denominada Edad del Hielo.
Según un estudio publicado en la revista Nature, confirma que el aumento
de los niveles de CO2 y el calentamiento global que puso fin a dicho
periodo, estaban relacionados.
“El dióxido de carbono podría ser un factor importante en el final de la
última Edad de Hielo, pero su papel exacto siempre ha sido un misterio
porque el aumento de las temperaturas observado en los núcleos de hielo
de la Antártida tuvo lugar antes de que se elevaran los niveles de CO2”,
ha afirmado Jeremy Shakun, uno de los autores del estudio y becario
postdoctoral de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA,
por sus siglas en inglés) en las Universidades de Harvard y Columbia (EE
UU).
La clave para comprender el papel del CO2 ha sido reconstruir los
cambios medios de temperatura a nivel mundial durante el final de la
última Edad de Hielo. Según los investigadores, al no limitarse a las
temperaturas antárticas, se hizo “evidente” que el cambio en el CO2
precedió “ligeramente” a gran parte del calentamiento global.
“El CO2 fue uno de los grandes causantes de que el planeta saliera de la
última Edad de Hielo e hicieron falta 1.300 años para ello. Ahora los
niveles de CO2 se encuentran de nuevo en aumento, pero en esta ocasión
hace sólo 200 años que se produjo un aumento equivalente de CO2 y
existen signos claros de que el planeta se encuentran aún comenzando a
reaccionar”.
Según el estudio, los pequeños cambios en la órbita de la Tierra
alrededor del Sol afectaron a la cantidad de luz solar que llegaba al
hemisferio norte, lo que fundió el hielo que cubría Canadá y Europa. El
agua dulce derretida fluyó fuera del continente hacia el Océano
Atlántico, donde se formó un tapón sobre la corriente hacia las
profundidades de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (una
parte de un sistema mundial de corrientes que trae aguas cálidas de los
trópicos y que en la actualidad mantiene la temperatura de Europa a
pesar de sus elevadas latitudes).
Cuando el agua dulce que salía del continente al final de la última Edad
de Hielo penetró en el Atlántico Norte, “básicamente” frenó la corriente
y alteró la llegada del calor a las latitudes del norte.
“Cuando se paraliza el transporte de calor, el norte se enfría y el
calor se concentra en el hemisferio sur. La Antártida se habría templado
con rapidez, y fue un proceso mucho más breve que el tiempo necesario
para que el CO2 salga de las profundidades marinas, que es donde
posiblemente se encontraba almacenado”.
El trabajo demuestra que el calentamiento del Océano Antártico puede
haber cambiado el rumbo de los vientos, fundido el hielo marino y,
posiblemente, extraído el CO2 de las profundidades y haberlo liberado en
la atmósfera. “Lo que a su vez hubiera aumentado el calentamiento a
nivel mundial".
Para los investigadores, ahora la cuestión es si el CO2 podría llegar a
provocar una nueva Edad del Hielo.
Para estudiar las consecuencias del cambio climático se emplean las
cámaras de investigación climática.
En este tipo de cámaras, no solo se pueden simular condiciones
ambientales variables de temperatura y humedad, sino también de
radiaciones solares y atmósferas gaseosas modificadas (ozono, CO2,
etc.,) en función de los entornos de investigación que se pretendan
estudiar.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de
crecimiento ambiental capaces de reproducir las condiciones
climatológicas más diversas. A este respecto es de destacar que CCI ha
desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC), entre otras entidades relevantes y
universidades diversas.
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