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La labor de los investigadores y los grupos de emprendedores
científicos, no solo consiste en descubrir nuevas tecnologías, sino en
mejorar las existentes, habida cuenta de que en muchos de los casos, la
industria sigue una inercia costumbrista en virtud de la cual todas las
empresas del sector se limitan a fabricar sistemas repetitivos, basados
en la máxima de que “lo que funciona, mejor dejarlo como está”. Como no
podía ser menos, este ha sido, hasta ahora, el caso de los paneles
solares captadores de energía fotovoltaica.
Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de
Massachusetts (MIT) ha trabajado sobre este tema y ha concluido que la
ubicación de las células en configuraciones tridimensionales hace que
estas generen entre dos y 20 veces más energía que los paneles planos
fijos sobre una misma superficie, rentabilidad que justifica su mayor
coste inicial de instalación.
En sus simulaciones, estos investigadores del MIT encabezados por el
profesor Jeffrey Grossman han tratado de maximizar la energía recibida
por distintas estructuras fotovoltaicas. En todos los casos, simularon
su comportamiento en diferentes posiciones, respecto a la incidencia de
las radiaciones solares.
El resultado, como decimos, fue la captación de 20 veces más energía que
en el caso de los paneles solares planos, debido a que fueron capaces de
recibir luz desde múltiples direcciones, con el consiguiente
aprovechamiento de la energía emitida por el sol en su cambio de
posición con respecto al movimiento de la Tierra.
Otra cosa será que su mayor volumen y geometría sean compatibles con la
arquitectura medioambiental y la estética urbanística actual.
“Ninguna de estas tecnologías debe ponerse en práctica sin una
caracterización profunda de sus potenciales impactos sociales y
medioambientales y bajo acuerdos de gestión apropiados”, señala la Royal
Society. Estas tecnologías pueden ser “muy beneficiosas o inaplicables”.
Los expertos consideran que, de momento, lo más importante es el
establecimiento de un marco apropiado de investigación a escala de
laboratorio.
CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de ensayos climáticos
y de simulación ambiental para investigación y control de calidad. A
este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de
cámaras climáticas para las entidades de la máxima relevancia y los
centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad.
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