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Estudiantes españoles de Ingeniería, pertenecientes a la asociación
FuVe-E (Future Vehicles and Entrepeneurs), de la Universidad Nacional de
Educación a Distancia (UNED), de la Universidad Politécnica de Madrid,
de la Universidad Rey Juan Carlos y de la Universidad Complutense de
Madrid, están construyendo un submarino que competirá en el prestigioso
concurso internacional RoboSub que tendrá lugar el próximo 16 de julio
en San Diego (California).
“Nuestro submarino es un superordenador, con 12 procesadores, tres
tarjetas de aceleración gráfica y 32 gigas de RAM”, explica orgulloso
Julio Guillén, jefe del equipo de Software del proyecto.
El submarino robótico bautizado con el nombre de “Isaac Peral y
Caballero”, deberá superar diversas pruebas tales como atravesar una
puerta de acceso, identificar elementos, rescate, ubicación y
manipulación de objetos, disparo de precisión de torpedos, etc.
Aplicaciones importantes son tales como localizar naufragios en lugares
donde la visibilidad sea nula, analizar microfisuras en el casco de un
barco sin necesidad de submarinistas, cartografiar el fondo del océano y
explotar sus recursos.
En catástrofes como la de la central de Fukushima, un robot submarino
podría llegar donde ningún humano puede, y así ser parte de la solución
del problema. También para accidentes como el del Costa Concordia, donde
muchas veces los buceadores no podían internarse por peligrosidad y por
mal tiempo, un submarino de esta clase, superaría esos obstáculos”.
“A finales de abril comenzaremos con las primeras pruebas monitorizadas
en las cuales, nuestro submarino irá probando ciertas funciones más
avanzadas (sistemas de guiado, torpedos, etc.) con ayuda exterior en
algunos casos. Finalmente, a principios de julio, esperamos tener el
submarino operativo como robot, es decir, totalmente autónomo y
preparado para las últimas pruebas que haremos como pudieran ser tests
en mar abierto".
Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta en la tecnología
submarina es la de garantizar la resistencia a la corrosión de sus
componentes.
A este respecto, es de destacar que para determinar a escala de
laboratorio la resistencia a la corrosión marina de los materiales
metálicos, se emplean las cámaras de ensayos acelerados.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de atmósferas químicamente activas, de corrosión acelerada y
de simulación climática para investigación y control de calidad. A este
respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de
ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de
investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como
el CENIM (CSIC), etc.
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