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Tanto la espectrofotometría infrarroja IR, empleada como técnica
analítica en química orgánica, como la espectroscopia Raman (llamada así
por C.V. Raman), usada en química y física de la materia condensada, son
tecnologías que vienen siendo utilizadas por científicos de todo el
mundo desde hace largo tiempo, pero hasta la fecha no se habían
utilizado como medio para el análisis de obras de arte antiguas.
Ahora, científicos, conservadores y restauradores de arte de todo el
mundo se han reunido en Barcelona para poner en común los últimos
avances en el análisis de obras del patrimonio cultural, con técnicas
cada vez menos invasivas.
Según ha explicado a EFE José F. García, coordinador de la décima
edición de la Biennial International Conference of the Infrared and
Raman Users, que ha tenido lugar en Barcelona del 28 al 30 de marzo,
"algunas de estas técnicas, como en el caso de la espectrometría remota,
no producen ningún daño a la obra de arte".
Organizado por la Universidad de Barcelona, el simposio ha reunido a 150
especialistas científicos, conservadores y restauradores de arte de todo
el mundo en la décima edición de la bienal.
Los científicos y restauradores que han participado en este congreso,
algunos pertenecientes a los principales museos e instituciones del
mundo relacionados con el patrimonio cultural, utilizan habitualmente la
espectroscopia de infrarrojo y Raman en la caracterización material de
las obras de arte.
José F. García, catedrático del Departamento de Química Analítica de la
Universidad de Barcelona, ha recordado que las espectroscopias de
infrarrojo y Raman se aplican habitualmente al estudio de objetos del
patrimonio cultural "para la identificación de materiales arqueológicos,
pictóricos, componentes orgánicos, pigmentos y colorantes".
También se emplea para "el estudio del deterioro y otros fenómenos en el
caso de obras expuestas en los principales museos del mundo".
Según García, los estudios del patrimonio "recurren a técnicas de
análisis que proporcionan información de componentes orgánicos e
inorgánicos, y sin destrucción de la obra, unas técnicas que permiten
determinar la composición".
La caracterización material de las obras de arte permite, subraya
García, obtener información sobre la composición y la estructura de las
obras, "algo que resulta fundamental en los estudios orientados a
conocer los artistas y los procesos creativos, los mecanismos de
degradación de los objetos artísticos, el estado de conservación o para
determinar las intervenciones de restauración más adecuadas".
Uno de los casos presentados en la reunión de Barcelona es la actuación
en la basílica de San Petronio de Bolonia (siglo XIV), que, a decir de
García, "tenía problemas estructurales internos en la estructura pétrea,
y los análisis permitieron una intervención en la que se retiraron
algunos materiales y se añadieron otros más adecuados".
La problemática es bastante similar sea en materiales pétreos como en
San Petronio, en grabados, pinturas o esculturas.
"A través de la espectrometría remota enviamos una señal al objeto, que
parcialmente la absorbe, si bien refleja otra parte, que es la que
permite identificar el tipo de compuesto de que se trata, y ello sin
necesidad de tomar una muestra", explica el coordinador del congreso.
García indica que "primero se identifica el problema, cuál es la
información que se necesita y, a continuación, se aplican las técnicas
de análisis que proporcionen la información necesaria".
Las espectroscopias de infrarrojo y Raman, junto con la microscopía
electrónica y óptica, son técnicas básicas en los estudios generales de
obras de arte.
En general, las técnicas de análisis del patrimonio requieren "una
microdestrucción, de menos de 1 milímetro cuadrado, pero en el caso de
los instrumentos de espectroscopía remota no hay destrucción de la obra
de arte".
Las técnicas espectroscópicas proporcionan información sobre los
componentes inorgánicos y orgánicos de las piezas a partir de comparar
los espectros obtenidos con los que se conocen de otras sustancias que
se utilizan de referencia.
La necesidad de esta comparación es el origen de estos congresos
bienales, que agrupa a científicos y laboratorios de todo el mundo para
generar una base de datos común que facilite esta tarea.
Las ediciones anteriores de las cumbres de la bienal han tenido lugar,
alternativamente, en Europa y EEUU, organizadas por instituciones como
el Museo de Arte de Filadelfia (EEUU); el Victoria & Albert Museum
(Reino Unido); el Instituto de Conservación Getty (EEUU), el Museo
Bonnefanten (Bélgica); el Consejo Nacional de la Investigación (Italia);
el MOMA de Nueva York y la Academia de Bellas Artes de Viena (Austria).
El equipo de José F. García trabaja habitualmente desde la Universidad
de Barcelona en la identificación de obras de arte: "Recientemente hemos
trabajado en la atribución de piezas del Museo de Arte de Girona, así
como otras obras de Juan Gris y Jacopo da Pontormo", explica.
Es importante poner de manifiesto que antes de proceder a la
restauración, es necesario realizar un proceso biocida respetuoso con
las obras de arte y que pueda garantizar la destrucción de los
xilófagos, larvas y huevos, sin dañar las piezas.
En este sentido es de destacar que para la restauración del patrimonio
cultural, CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la
certificación AENOR, cámaras de anoxia totalmente respetuosas con las
obras de arte, para la eliminación de insectos xilófagos mediante
atmósferas inertes con climas controlados. A este respecto es de
destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para entidades de
la máxima relevancia tales como el Museo de América, Museo del Traje,
Arzobispado de Oviedo, Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), etc.
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