CAMARAS DE ENSAYOS - CCI CONTROL DE CALIDAD

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Corrosión. Protección por biolacas de residuos de tomate

 

 

 

 

Cada año se generan unos 300 millones de toneladas de residuos de tomate en la Unión Europea. Desechos que se generan especialmente por la industria dedicada a producir concentrado de tomate. En la actualidad, las pieles y semillas se utilizan básicamente para alimentar al ganado. El resto, la gran mayoría, hay que eliminarlo, con el consiguiente coste.

 

Otra opción es aprovechar estos desechos y dar así un nuevo uso a un residuo. Y es precisamente este objetivo el que pretende alcanzar el proyecto europeo para hacer biolacas de residuos de tomate que después serán utilizadas en el exterior e interior de las latas de conservas para prevenir la corrosión y evitar la contaminación de elementos metálicos en los alimentos.


Esta iniciativa, coordinada desde Italia por la estación experimental para la industria conservera alimentaria en el que participan desde España Tecnalia, el Centro Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (Ctaex) y conservas Martinete, permitirá que las latas sean más seguras para el consumidor y al mismo tiempo más reciclables.


Dado que las lacas empleadas en las conservas son actualmente sintéticas, y por lo tanto pueden suponer un problema de seguridad alimentaria, por la presencia entre otros del bisfenol A, uso de organosoles, etc., es por lo que la utilización de productos de base biológica podría representar una alternativa muy interesante.


Por eso, este proyecto pretende extraer la molécula de cutina, un poliéster natural en los residuos de tomate, y convertirla en biorresina que, mediante diferentes procesos, permitirá obtener una biolaca apta para barnizar el interior y el exterior de las latas de conserva. La dificultad estriba en lograr que «esta laca natural tenga las mismas propiedades de flexiblidad, adhesión y resistencia a la corrosión que las sintéticas, por lo que, en un principio se intentará que sean cien por cien naturales».

 

Respecto al reciclado, «el porcentaje de rechazo será menor con las biolacas totalmente ecológicas», lo cual permitirá reducir los costes de eliminación de los residuos de tomate al poder reutilizarlos para este fin, así como lograr que las latas de conservas sean más seguras para el consumidor.

Las pruebas de laboratorio pueden realizarse, bien mediante cámaras climáticas con control de temperatura y humedad, o por medio de cámaras de de niebla salina para la simulación del ambiente marino.

 

CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de ensayos de atmósferas químicamente activas, de corrosión acelerada y de simulación climática para investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como el Instituto Eduardo Torroja (CSIC), etc.

 

www.cci-calidad.com

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