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La mayoría de los procesos responsables de la corrosión de las armaduras
del hormigón se produce por difusión.
Así, la carbonatación se produce por difusión del CO2, la penetración de
cloruros salinos se produce por difusión, etc. En todos los casos, la
corrosión se produce mediante procesos electrolíticos a través de los
cuales se genera una migración de iones férricos con liberación de
oxígeno.
Generalmente la humedad y la temperatura juegan un papel fundamental,
tanto en lo que respecta a las condiciones climáticas atmosféricas, como
en el caso inmersión por agua salina en canales, muelles marítimos,
puentes, etc. Además de la humedad como vehículo de disociación química,
la temperatura es un factor influyente en la velocidad de todos los
procesos implicados.
La existencia de pequeñas fisuras (por flexión del acero u otras causas)
no es tan influyente como podría parecer, por tratarse de zonas muy
localizadas con respecto a la totalidad de la superficie expuesta al
ambiente corrosivo. Así, las fisuras menores de 0,4 mm de anchura suelen
colmatarse con los depósitos cálcicos, suciedad, etc. Lo que tiene
verdadera importancia es la calidad y el espesor del recubrimiento,
cuestión que influye realmente en la resistencia a la corrosión. Así, la
durabilidad es directamente proporcional al cuadrado del recubrimiento:
a un recubrimiento doble, corresponde un tiempo cuatro veces mayor de
aparición del riesgo de corrosión.
En lo que respecta al curado, es de destacar la influencia de la
permeabilidad del hormigón, en función del tipo de cemento.
Con todo ello, podríamos decir que para luchar contra la corrosión por
difusión se han de tener presentes los siguientes aspectos:
• Una relación agua/cemento lo más baja posible.
• Una dosis de cemento lo más alta posible.
• Un recubrimiento anticorrosivo de calidad.
• Un curado prolongado e ininterrumpido.
A este respecto, es de destacar que para determinar a escala de
laboratorio la resistencia a la corrosión de las armaduras de hormigón,
se emplean las cámaras de ensayos acelerados.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de atmósferas químicamente activas, de corrosión acelerada y
de simulación climática para investigación y control de calidad. A este
respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de
ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de
investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como
el Instituto Eduardo Torroja (CSIC), etc.
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